La defensa abandona al Dépor

Los errores colectivos e individuales en la retaguardia marcan los últimos partidos de un equipo coruñés que no ofrece ninguna sensación de seguridad


Es esta una crisis contra la esencia: la histórica, de un Dépor que ha bebido sus mejores vinos desde la consistencia defensiva, y también la del equipo de esta temporada. Los minutos de oro del proyecto de Tino Fernández y Carmelo del Pozo por el retorno a Primera se gestaron desde el dominio de las áreas. A una inabordable sobriedad en torno a la propia portería le secundaba el olfato de Quique o el talento de Carlos Fernández para marcar en la contraria. Todo ha cambiado en la recta final liguera, cuando los rivales apenas tienen que soplar sobre el castillo de naipes en que se ha convertido la retaguardia blanquiazul, y el pichichi se ha quedado más solo que nunca. Mientras el regreso a casa contra el Extremadura (domingo, 16.00 horas, LaLiga 123 TV) se esboza en el horizonte, estos son los defectos que están atacando a la defensa deportivista.

Un equipo en las antípodas de lo que acaba de ser

Los datos hablan por sí solos del alarmante desplome del Deportivo. No se parece a sí mismo. En los quince últimos partidos, desde el 1 de enero, ha sumado 19 puntos (1,2 por partido, solo el duodécimo que más), con once goles marcados y el mismo número recibidos. En las 19 primeras jornadas de Liga (desde el estreno liguero hasta el final del 2018) había llegado a los 35 puntos (1,8 por partido, el cuarto mayor) con la mejor diferencia de goles de la categoría gracias a los 31 a favor y los 16 en contra.

Una racha de seis partidos propia del descenso

El último Dépor de Natxo y en el que Martí acaba de estrenarse es el cuarto peor de la Liga. En las seis últimas jornadas, apenas ha sumado cinco puntos, gracias a un triunfo (el que sumó sin jugar contra el Reus) y dos empates (contra el Almería y el Oviedo). Además, cayó frente al Las Palmas, el Majadahonda y el Osasuna. Solo el Córdoba ha cosechado menos en este período, con cuatro puntos.

La peor hora de Duarte y el último error de Marí

Los que fueron aclamados como mejores centrales de la categoría enlazan ahora errores: los problemas de Duarte para detectar a Rubén García en el primer gol del Osasuna, al que no se adelanta y luego con el que queda retratado en la carrera; y la innecesaria falta de Marí que acaba llevando el segundo al marcador. Ambos han padecido en las últimas semanas problemas físicos. Además, los problemas con el sistema táctico y el deficiente posicionamiento de sus compañeros convierten cada contragolpe en una ocasión para el rival.

Las inexistentes alternativas a los centrales

Por detrás de Duarte y Marí falta competencia. Somma no acaba de aparecer y su escasa participación deja claro que ningún entrenador se fía de él más que para cuando no queda otro remedio. La expectativa de que Íñigo López juegue es mínima.

Las dudas del lateral derecho y las costuras de Caballo

Hasta el despedido Natxo González reconocía la poca aportación de sus laterales en el rendimiento colectivo. Sus dudas entre David Simón y Bóveda han quedado resueltas para Martí tras la lesión de aquel, que dio al vasco la ocasión de jugar en El Sadar, aunque ni en ataque ni en defensa volvió a mostrarse fino. Por la izquierda, a Caballo, que nunca había sido un cerrojo defensivo, le está sentado mal la falta de otras opciones, pues Saúl tampoco cuenta para Martí y a Dubarbier le falta ritmo.

Dani Giménez, lejos del hábitat en el que triunfó

Tras destacarse como uno de los mejores, y candidato al Zamora con 35 años, el portero del Dépor se ve obligado por el nuevo técnico a jugar lejos de su portería, recuperando sus tiempos del Rayo con Paco Jémez o del Betis con Setién. Quizá en este aspecto Ortolá esté más preparado por su formación en el Barça.

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