Y de repente, Saúl

Tras tres años de ostracismo, el lateral irrumpe en el equipo abriendo incluso el debate sobre la titularidad en el carril zurdo


Todo hacía pronosticar un año complicado. Otra más para Saúl García. Se fueron primero Fernando Navarro y luego Luisinho. Llegó Dubarbier en verano. Experiencia en la categoría para cubrir la banda izquierda de Riazor. En pretemporada, Diego Caballo comenzó a despuntar. Llovieron los elogios para el charro y su progresión no fue ajena para, el cuerpo técnico primero y el club después. Saúl vio como Caballo firmó su contrato como profesional. La competencia crecía. Tras tres años encadenando cesión tras cesión, y con tres jugadores para un solo puesto, muchos pensaron que el cántabro haría de nuevo las maletas pero al cierre del mercado de fichajes, Saúl seguí ahí.

Parecía que sería otra temporada de armarse de paciencia. El lateral ya había vivido esa situación antes que se acostumbró a resolver con una cesión en el mercado de invierno. Pero llegó la Copa del Rey y Dubarbier cayó lesionado sin aguantar ni el primer asalto. Y luego, también Caballo cayó. Era el turno de Saúl. Era lo natural aunque no falto especulación sobre la conveniencia de reconvertir a un diestro para cubrir esa plaza golpeada por las lesiones. Pero Natxo confió. Y Saúl brilló.

Tres años después de aterrizar en A Coruña, al ex del Racing de Santander le ha llegado la oportunidad. La primera seria, y la ha exprimido al máximo. La sensación de Riazor es de incomprensión y la pregunta es por qué Saúl no ha tenido hueco en los onces de un equipo que no ha estado sobrado de brillantez en el flanco defensizo zurdo.

Crece la competencia, y salvo el mal sabor de boca que dejó el argentino en la Romareda, todas son buenas. Caballo levanta a la grada con su entrega y sus centros. Saúl es un fichaje inesperado. E ilusiona. El debate sobre la titularidad, aunque sea tres años más tarde, se ha abierto.

Saúl adelanta el invierno

Xurxo Fernández

Caballo se lesiona y suma su baja a la de Dubarbier para dar por fin una opción al lateral cántabro, habituado a iniciar las temporadas en enero y fuera del Dépor

El paro estacional es un fenómeno propio de estas fechas. Concluye agosto, el turista pierde su condición y el desempleo aumenta. Hace solo unos días se batió el récord de los últimos diez años y se destruyeron más de 200.000 puestos de trabajo. Muchos quedan en el limbo, a la espera del invierno, cuando las fiestas traen un repunte en la actividad comercial y la demanda de operarios. Hay dependientes, cocineros o camareros que permanecen inactivos durante varios meses, entre el verano y la Navidad, hasta que llega un nuevo pico. Y luego está Saúl García, ejemplo de futbolista estacional y de misterio. Cada temporada, desde que fichó por el Dépor, el lateral guarda su zurda en un cajón mientras dura la primera vuelta y solo la saca a pasear en los entrenamientos. Agotado el curso del 2015 en el Racing, el que atrajo la mirada de Riazor, el cántabro dejó de ser futbolista a tiempo completo y pasó a concentrar su rendimiento en el segundo tramo de los campeonatos.

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