Borja Valle se hace necesario

Xurxo Fernández Fernández
x. fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

GONZALO BARRAL

Las virtudes del berciano encajan con el tipo de delantero preciso para el sistema de Natxo González

30 jul 2018 . Actualizado a las 15:49 h.

Al pasillo le faltaba el cura, y eso que el sacerdote había sido advertido por su padre: «Te estás significando». «Es que si fueran fiestas señaladas, todavía, pero le ha cogido el gusto y quiere que se le monte el recibimiento cada vez que vuelve», replicaba el enorme Cassen al fenomenal Manuel Alexandre, reunidos por Cuerda en ese análisis político y social sin fecha de caducidad proyectado bajo el título de Amanece que no es poco. Se había venido arriba el alcalde, «munícipe por antonomasia», reforzado en su condición de indispensable por un pueblo que lo jalea al grito de «todos somos contingentes, pero tú eres necesario». Disección de un regidor o un futbolista; en estado de gracia ambos. En el que habita Borja Valle desde que se cruzó con Seedorf y el holandés encontró en el berciano lo que no le daba Andone. Concluyó la temporada enchufado el 19 y así sigue incluso después de que una fascitis plantar le obligara a trabajar al margen.

Volvió en El Toralín, en casa, saludado con aplausos, y se sintió tan a gusto que marcó un tanto precioso sin celebrarlo y se fabricó otras tres ocasiones interpretando a la perfección las leyes del desmarque, cuerpeando por un balón dividido, y haciendo acrobacias en el área. Corrió en horizontal y vertical, cayó a banda y pisó el área. Defendió incluso cuando resultó necesario. Agotado el muestrario, pasó a zona mixta. Le preguntaron si pensaba ser «protagonista, protagonista» en el Dépor, y respondió esquivo: «No sé qué pasará; a día de hoy tengo contrato y no sé si va a haber salidas o me voy a quedar. El club y yo no nos hemos sentado todavía». Una línea argumental a la que ciñó el discurso: «Han sido dos años complicados a nivel personal, muy, muy complicados, y es difícil afrontar una pretemporada con ilusión después de todo lo que ha pasado, pero tengo que centrarme en entrenar y no mirar más allá». Y se arrancó al final con la canción del verano en A Coruña: «Si aparece algo que satisfaga a las dos partes, bienvenido. Y si me quedo, bienvenido también».

La satisfacción es un bien difícil de medir, pero el alivio económico tendrá que ser muy grande para que al Deportivo le compense deshacerse de Valle y de su brillante pasado en Segunda. Seis goles en 28 encuentros con el Oviedo y cuatro en 16 sirviendo al Elche. Sin necesidad de actuar como referente ofensivo, condición que sí le ofrece el sistema de Natxo. «Juega con dos puntas abiertos y te pide que estés entre central y lateral», analizó el berciano, que lee fútbol en el campo y en la sala de prensa. «Es un trabajo sacrificado porque cuando recibe el lateral tú tienes que bascular mucho», profundizó, retratándose. No hay otro en el plantel tan apto para ocupar un frente de ataque tan amplio. Ha exhibido ya movilidad, desequilibrio y remate (cabezazo perfecto el del Toralín), aunque le siga faltando capacidad resolutiva. Se encasquilló dos veces el sábado en el mano a mano.

Tiene 26 años y uno más de contrato. El pasado verano, a estas alturas, tenía también un discurso, pero era otro: «Quiero quedarme, solo pienso en crecer aquí». Se quedó, con suspense, sufrió y creció, pese a ser titular tres veces, todas a final de curso. Ahora ha pasado de contingente a necesario y precisa reconocimiento. Como el munícipe (en realidad, lo que el pueblo quería era hacer comunal a la rubia).