Natxo González: «Quiero el control de los partidos»

X.Fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Alina Espiño

Natxo González comparte la idea de Del Pozo en cuanto a lo imprescindible de un grupo unido

14 jul 2018 . Actualizado a las 17:46 h.

La mística del esfuerzo vive otra vez horas altas. Completado el infructuoso ciclo de cuatro años, el Dépor está de vuelta en el punto de partida con más dinero y las mismas urgencias deportivas a resolver por idénticas vías. Entonces por necesidad, ahora por convencimiento. Si el mensaje del curso pasado resaltaba las bondades del individuo, el salto de calidad técnica; el del actual vuelve al redil del bloque. Será la regularidad colectiva y no la inspiración de uno la que lleve a Primera; como hace cuatro temporadas, cuando no había fondos para otro recurso y Fernando Vázquez se encumbró con lo que tenía. Esta vez será solidaridad y sacrificio por voluntad propia, el mensaje está asumido. Al menos, por los nuevos; de momento, los únicos que han tenido ocasión de defenderlo en público. Christian Santos, Dubarbier, Pedro Sánchez y Pablo Marí le habían ido prestando voz a las ideas de Carmelo del Pozo -alteradas apenas por la proclamación del «Real Madrid de Segunda», pronunciada por el extremo alicantino-, y ayer le tocó turno de confirmación al míster, que no cometió un desliz. «Equipo», insistió. «Una dimensión muy grande» la del todos para uno.

Cultura de club

«Lo importante es trabajar por un bien común». El análisis de debilidades ha concluido que la falta de identidad estuvo entre los males que precipitaron el descenso. Así se explica la fórmula con que el míster abrió sus comparecencia: «Primero tenemos que ser conscientes de lo que representamos y a quién representamos. Conocer este club y su historia. La responsabilidad que tiene llevar este escudo». Enseguida, primera alusión al nuevo tópico: «A partir de ahí, lo importante es trabajar para ser equipo, por un bien común. En eso tenemos que ir creciendo día a día. Y por otro lado, a nivel futbolístico».

Bajas

«El que se quiera marchar, que se marche». Un bien común que exige cambios. «Este grupo de profesionales tiene que avanzar para ser lo más fuerte posible en cuanto a cohesión y compromiso», expuso el técnico antes de dejar un mensaje para indecisos: «Lo que quiero es que quien se quede se quede con toda la ilusión del mundo y que el que se quiera marchar pues que se marche en unas condiciones beneficiosas para todas las partes. Quiero gente implicada en conseguir el objetivo, que va a ser complicado». «Sé que hay jugadores que pueden estar pensando en su futuro dentro o fuera de aquí, pero desde el primer día pedí respeto a los demás y no estoy teniendo ningún problema -aclaró-. Si lo hubiera, esa persona saldrá del grupo. Todos tienen que entender que este trabajo les va a servir, tanto si siguen como si salen»

Plantilla

«Los capitanes serán figuras con mucha responsabilidad». El mensaje a los que se van vale para quienes lleguen: «Un jugador que firma por el Deportivo tiene el nivel necesario. A partir de ahí hay que añadirle implicación». Y por supuesto, para los fabrilistas: «Aquí no se regala nada. Los canteranos están al nivel que requiere el equipo». El equipo: «La palabra equipo es una dimensión muy grande y no es fácil. Trabajar por un objetivo común cuesta y el futbolista tiene que entenderlo». Habrá de quien tomar ejemplo. «Tendremos cuatro capitanes -detalló Natxo-. Me gusta designarlos cuando se acerca el comienzo de liga. Son figuras con mucha responsabilidad y para eso hay que valer. No me sirve cualquiera».

Entorno

«El nivel de exigencia lo tenemos, hay que gestionarlo». «Después de un descenso los niveles de ilusión y entusiasmo están bajo mínimos, pero a medida que se acerque la temporada volverán a subir y a partir de ahí, nosotros tenemos que ilusionar. La afición es imprescindible», sostuvo el técnico, para quien «el nivel de exigencia ya lo tenemos. No hace falta que nos lo pongan desde fuera. Hay que saber gestionarlo y vivir con ello».

Propuesta

«Trabajar mucho el juego posicional en ataque». En cuanto a la fórmula para recuperar esa ilusión perdida: «Al fútbol se juega con un balón y trataremos de tenerlo, pero es una categoría en que es difícil que un equipo tenga el setenta por ciento de posesión. Lo importante es adaptarnos. Tener capacidad para llevar la iniciativa y para salir con velocidad si el contrario tiene el balón. Queremos tener el control de los partidos y eso no significa solo tener el balón, sino conseguir que se juegue a lo que a ti te interese. Hay que trabajar mucho el juego posicional en ataque, lo más difícil y lo que más horas requiere».