Luisinho: «Siempre fui feliz en A Coruña»

Tras cinco años de blanquiazul, admite que le sorprendió que su salida se resolviese tan rápido


Hay que volver a la época de la Champions para encontrar a un futbolista de fuera de A Coruña que haya dejado una huella tan importante. Luisinho (Oporto, 1985) zanjó este verano cinco años de romance con Riazor.

-¿Cómo se fraguó su adiós?

-Fue todo muy rápido, porque no esperaba salir así. Renové este año y mi idea era seguir en el Dépor, pero a veces lo que queremos no es cómo acaba todo. Apareció el Huesca de repente, mi representante me llamó y me dijo que estaba interesado, que era un proyecto sólido, de Primera y me cogió un poco de sorpresa, porque no pensaba que podía ser todo tan rápido. Había habido otras propuestas, de Turquía y de Chipre, pero ya le había dicho a mi representante que no iba a ir, porque estaba a gusto en A Coruña, porque A Coruña para mí era ya mi primera casa, pero mi representante ya había venido a A Coruña antes de terminar la Liga y ya sabíamos lo que quería el Dépor. Ya no estábamos en Primera y nosotros respetamos la decisión del club, el club también respetó la mía y las cosas se resolvieron. Pero fue una sorpresa para mí salir tan rápido.

-¿El Huesca pagó traspaso?

-No lo sé con seguridad. Solo sé que estaba muy interesado en mí. El director deportivo mostró interés desde el primer minuto y eso también me motivó un poco a salir, sentir que me quería tanto, igual que el que había sentido cuando llegué al Deportivo. Hubo un gran interés del Huesca y luego se arreglaron entre ellos.

-¿Cuándo ve que no es posible seguir en A Coruña?

-Mi representante fue a hablar con Tino y a partir de ahí ya sabíamos lo que teníamos que hacer, que el Deportivo financieramente no estaba bien, porque no es lo mismo Primera que Segunda, porque perdía mucho dinero. Y no podemos obligar a nadie a quedarse con nosotros. Sabemos las dificultades del club y las respetamos, pero a partir de esa conversación entre mi representante y Tino ya sabíamos que era difícil seguir. Pero a mí no me afectaba jugar en Segunda, porque ya lo hice y en unas condiciones bien peores. Eso no me asustaba. Yo me quedaba comprometido con el equipo desde el primer hasta el último minuto. Y lo dije públicamente, que a mí no me daba miedo jugar en Segunda y que sentía el mismo orgullo de jugar con el Dépor en Primera que en Segunda, porque me gusta el club. Pero si financieramente el club te pide que salgas y me explican sus condiciones, yo estoy dispuesto. Ellos fueron claros conmigo y yo fui claro con ellos.

-En su carta de despedida dice que en el Deportivo sonrió, lloró, celebró y también cometió errores. Hablemos de cada uno de estos momentos. ¿Cuál fue el de la sonrisa?

-En estos cinco años de club siempre sonreí, una veces más y otras menos, pero siempre fui feliz en A Coruña, porque desde el primer momento en que llegué fui bien recibido, incluso en los momentos delicados, por errores míos también, porque a veces no se puede culpar a otras personas, hay que mirar hacia uno mismo y saber que hay cosas en las que me equivoqué, y soy el primero en reconocerlo. Pero más allá de esos momentos negativos, siempre sonreí y siempre fui feliz, porque siempre tuve a la afición a mi lado. Esa sí que nunca me abandonó en los malos momentos. Yo siempre la sentí cerca y es la que provocó que estuviese cinco años en A Coruña, la afición de corazón, porque en momentos delicados, que estaba solo, si no fuese por la afición, por esa afición de corazón, ya me hubiese marchado hace mucho tiempo.

-¿Cuándo lloró?

-En aquel año con Víctor, cuando estuve apartado y fui tratado como un marginal. Para un jugador no es fácil encontrarse así, sabiendo que en muchos momentos tenía la razón, pero la gente no quería ver eso. Estaba solo. Sonreía todos los días, porque colectivamente el equipo se quedaba en Primera División, pero lloré por los temas individuales.

-¿Qué celebró?

-El ascenso. Es un momento único. Fue un año duro, porque la Segunda es dura. La gente que jugó ahí lo sabe. Es una liga larga y agotadora, pero al final el resultado nos sonrió con todas las dificultades que el club atravesaba. Fue una celebración muy bonita, con una plantilla joven, porque había mucha gente del filial, y tuvimos que luchar mucho, porque había plantillas mejores que el Deportivo.

-¿En qué se equivocó?

-Fallé, como fallé este mismo año también y lo asumo. Pero sobre todo me equivoqué antes muchas veces. Soy una persona que tiene el corazón en la boca, una persona de sangre caliente, y me equivocaba. Fui aprendiendo con los años. Pienso que ahora ya se vio un Luisinho distinto, más tranquilo, pero comprometido siempre, desde el primer hasta el último momento.

«Me alegré mucho de la vuelta de Bergantiños, es un chico que hace falta en el Dépor»

En el ánimo de Luisinho aún pesa el fracaso del descenso.

-Un mes después, ¿cuál es su análisis?

-Que nos equivocamos todos. Desde los jugadores a la directiva. Fue unánime. Nosotros cometimos errores y la parte directiva también. Por eso bajamos. Fue un fracaso colectivo, pero esa experiencia negativa tiene que servir de ejemplo y no puede volver a pasar. El club no merecía pasar por eso, fue un año muy duro y provoca mucha tristeza.

-¿El vestuario era tan conflictivo y la mayor parte del problema?

-No, yo creo que no. Los jugadores siempre queremos ganar, el vestuario estaba unido y a la hora de la verdad competía. La culpa no es solo del vestuario, bajar fue culpa de todos. El fútbol no está solo en el terreno de juego. Fuera también se juega a veces.

-Han salido usted, Andone y Çolak, jugadores que han tenido conflictos en el club.

-Lo que yo veo es que han salido tres jugadores competitivos y que siempre queríamos ganar. La gente sabe que Andone quería jugar siempre, era competitivo y era un ganador. Çolak igual. ¿Conflictivos? Andone era muy querido y Çolak también, éramos gente de sangre caliente, no éramos conflictivos. El Deportivo ha perdido a tres buenos jugadores y su salida son bajas importantes para afrontar la temporada.

-¿Le dio tiempo de conocer a Carmelo del Pozo?

-Hablé con él una o dos veces. Me pareció una persona sincera y honesta, y espero que siga así. Una persona que ayuda, porque su papel es ayudar al Deportivo. La primera impresión fue positiva.

-¿Qué le parece la vuelta de Álex Bergantiños?

-Me alegro mucho, porque es un chico muy sencillo y humilde, y que hace falta en el Deportivo. Es un chico de la casa y una gran incorporación tanto en el terreno de juego como fuera.

-¿Ha podido despedirse del presidente?

-Me llamó cuando yo ya estaba de vacaciones en Portugal, me deseó suerte y yo a él también. Y le pedí que ascienda al Deportivo este año, porque es donde el club y la afición merecen estar. 

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