Los señalados, al césped

P.Barreiros

TORRE DE MARATHÓN

GONZALO BARRAL

Albentosa y Bóveda, criticados por sus gruesos errores contra el Eibar, también sostendrán el entramado defensivo del Dépor frente al Girona

09 mar 2018 . Actualizado a las 17:41 h.

Mientras soluciona sus problemas con el gol, el Dépor vuelve a mirarse esta noche el ombligo de los problemas defensivos. Tras la llegada de Seedorf, cuando les creía haber sujetado las riendas en aquella buena segunda parte contra el Espanyol, se estrelló sin remisión en Getafe, antes de que otra vez los errores en su propia área le condicionaron por completo el paupérrimo partido frente al Eibar. Y en estos Albentosa y Bóveda coparon buena parte de los focos. Llueve sobre mojado en el caso del central, al que la grada castiga con silbidos de principio a fin debido a una temporada marcada por errores impropios de un futbolista de Primera. Su participación en el gol visitante y la roja a Koval del pasado sábado se revelan solo como los últimos. El polivalente lateral parecía vacunado del lastimoso rendimiento de sus compañeros hasta que redondeó su mal partido en el Coliseum, donde marcó el segundo gol en propia meta y dejó franco el tercero, con nuevos sonrojos la pasada semana: el despiste del marcaje a Inui en el gol y su mala cesión en la jugada que acabó con la expulsión del meta.

Ambos pasarán un nuevo examen en Montilivi, donde el Dépor exigirá su mejor versión para reencontrarse con la victoria y meter presión a los adversarios en la carrera por la permanencia. Albentosa y Bóveda, compañeros en aquel Eibar campeón de Segunda, se las verán con una de las delanteras más en forma de la Liga, Stuani y Portu, pero su principal contrincante serán sus propios nervios y la cada vez más extrema necesidad de que su equipo sume puntos.

Quizá la razón por la que Seedorf se decanta por ambos radique en la amenaza del poderío aéreo del Girona, con el propio Stuani y los tres centrales de Machín al frente de las operaciones. Los 1,93 metros de Albentosa y el 1,81 de Bóveda se revelan trascendentales en un equipo acostumbrado a que los pequeños detalles siempre le cuenten en contra.