Discutido en Tercera, el equipo coruñés pasa en solo un año a comandar la Segunda División B
03 oct 2017 . Actualizado a las 17:07 h.El 1 de octubre del 2016, el Fabril afrontaba con temor la séptima jornada de Liga de Tercera División. Su proyecto estaba tremendamente cuestionado y los resultados no daban llegado. Acumulaba ya dos derrotas y un empate como local, el equipo no jugaba bien y había quien ponía en duda la idoneidad de fichar a un entrenador y a varios jugadores nacidos lejos de las fronteras gallegas.
Solo ha pasado un año de aquello. El filial deportivista ascendió y desde el domingo es líder de Segunda B. Practica un fútbol tan bonito como demoledor y hasta su entrenador sonó como relevo de Mel en caso de cese.
creer en una idea
La apuesta por la continuidad
Buena parte de culpa del éxito actual está en haber mantenido la fe en los malos momentos. Se apostó por una idea y la línea de trabajo no se desvió ni un ápice a pesar de que los resultados tardaron en llegar. «Cuando una persona como Cristóbal Parralo llega a una ciudad nueva, a un fútbol diferente, tiene que haber paciencia. Y esa confianza es la que da los frutos. El trabajo empezó a verse reflejado en la segunda vuelta y ahora el equipo actúa como un bloque. Juega con una idea clara», explica Miguel Figueira, que el pasado año ganó con su Bergantiños en Abegondo cuando el proyecto blanquiazul recién comenzaba.
mantener el bloque
Solo cuatro nuevos
Del once más utilizado en las siete primeras jornadas, solo hay cuatro nuevos: el central One (procedente del Mallorca B), el lateral izquierdo Caballo (Valencia Mestalla), el mediapunta Romay (Boiro) y el delantero Uxío (Cerceda). El resto pertenecen al bloque de la temporada pasada, con lo que pueden aplicar una línea continuista en el juego y aprovecharlo desde el inicio.
apuesta valiente
Presión alta y fútbol de toque
El 4-3-3 de Cristóbal Parralo, convertible en 4-1-4-1 o 4-2-3-1 según exija el guion, destaca principalmente por una presión alta en la que los delanteros actúan como primeros zagueros. El hecho de defender tan arriba, y de la forma coral que lo hace, a la larga se transforma en conceder muy pocas ocasiones al rival (solo ha encajado 4 tantos, el que menos junto al Celta B y al Racing). Todo esto se trabaja concienzudamente con sesiones de campo y vídeo, puliendo semana a semana cada mínimo detalle (que los centrales no se aculen, que los medios acompañen en la espalda del delantero...).
A la presión, hay que sumarle el gusto por el balón. Posesión (juego al toque, cada vez más rápido) y ruptura por banda con dos laterales largos y dos extremos que acaban siendo dos delanteros más. También usa el balón como protección, cuando quieren que el tiempo pase sin que suceda nada.
experiencia
El liderazgo de los mayores
Carlos Terrazas, entrenador de la Ponferradina, no duda en situar al filial entre los mejores equipos de Segunda B a pesar de su condición de recién ascendido. Lo hace, además, ensalzando su veteranía. Su saber estar en momentos clave. «Es uno de los mejores equipos que hay en la categoría. Ha hecho un equipo muy potente en el que están jugando jugadores por encima de los 23 años y eso hace que sea un filial diferente a lo normal y que a corto plazo ofrezca unos niveles de rendimiento muy altos». Lo dice porque Galán, Romay, Uxío, Queijeiro, Caballo, Luis, Raúl y Martín superan la edad que les permite alternar con el primer equipo. A mayores, Pinchi, Edu, Fornos y los porteros Cobo y Francis han hecho sus escarceos con el primer equipo.