El club, que estudió la destitución del técnico, le transmitió ayer que su continuidad no depende tanto del resultado contra el Getafe como de las sensaciones que transmita el equipo
27 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Pepe Mel sigue en el banquillo del Deportivo. Al menos, hasta el próximo sábado. Si el lunes los miembros del consejo de administración y de la dirección deportiva del club estudiaron la posibilidad de una destitución inmediata, ayer, finalmente, decidieron dar una nueva oportunidad más al técnico, que el sábado frente al Getafe dirigirá su partido 22 con el Deportivo. Una bola extra, con toda seguridad la última oportunidad para demostrar que aún es posible la reacción.
¿Ultimátum? En el Dépor nadie quiere emplear ese término, pero lo cierto es que el duelo con el Getafe se interpreta como la última posibilidad de que Pepe Mel consiga enderezar el rumbo de un equipo que está en descenso, solo ha sumado una victoria (1-0, frente al colista Alavés) y ha encajado 15 goles en 6 jornadas. Tras la cita del sábado, la Liga se reanudará dos semanas después, cuando el conjunto coruñés visite al Eibar, reciba al Girona y viaje a Las Palmas. Un tramo de competición aparentemente favorable para que el Dépor aleje los fantasmas del pasado. Después, entrará en un tramo más complicado, con equipos como el Atlético, el Athletic o el Sevilla.
Al entrenador madrileño, a quien le fue comunicada ayer la decisión del consejo, es consciente de lo que se juega frente al Getafe, el club con el tope salarial más bajo de la Liga, pero con el sello de Bordalás, un técnico cuyos equipos siempre se han distinguido por su competitividad. A Pepe Mel también se le transmitió que su futuro no depende tanto del resultado como de las sensaciones que su equipo sea capaz de transmitir durante los noventa minutos frente al Getafe. Un mensaje que coincide con las palabras de Richard Barral, director deportivo del club, cuando tras la derrota en Cornellà aseguró que no era el momento de hablar de cambio de entrenador, pero advirtió que había que preparar el partido de Getafe «y ganar, y no de cualquier manera». Lo cierto es que al día siguiente, en el club sí se estudió la posibilidad de buscar un recambio para el banquillo de forma inmediata, aunque finalmente, ayer, la directiva amplió el margen de confianza a Pepe Mel hasta el próximo sábado. Un mensaje con el que manifiesta su esperanza en que la reacción aún es posible, aunque el mismo lunes también se valoró, entre otras, la posibilidad de que Cristóbal Parralo se hiciera cargo del primer equipo.
En el seno del Dépor existe el convencimiento de haber conformado una plantilla lo suficientemente competitiva para sortear los apuros de las últimas campaña, por lo que además de la delicada situación actual, en puestos de descenso, preocupa especialmente la pobre imagen ofrecida en el primer tramo liguero, muy por debajo de lo esperado en un club con el decimotercer tope salarial de la Liga.
Y es por ahí, por la que se considera escasa respuesta colectiva y la ausencia de identidad, por donde se le ha escapado el crédito a Pepe Mel. De ahí que se le haya insistido en que, por encima de la evidente necesidad de puntuar, su futuro dependerá en buena medida de la respuesta y su capacidad de reacción el sábado (13.00 horas, en Riazor). De cualquier forma, por brillante que sea el juego, tampoco sería fácil de asimilar una derrota frente al Getafe, cuya consecuencia más inmediata, además del mazazo frente a un rival directo y de mantener al Dépor en plaza de descenso, enrarecería el ambiente durante el parón liguero.
En este sentido, pese a que el tope salarial está totalmente agotado, el club eludiría una solución de urgencia -o un «apagafuegos» temporal- en favor de una apuesta «por convencimiento». El objetivo, nuevamente, la asignatura pendiente: encontrar la estabilidad en el banquillo.