La Voz / Redacción

La permanencia ya es una realidad para el Deportivo, tan peleado con el fútbol en los últimos dos meses como esforzado a la hora de la verdad. El equipo de Pepe Mel resistió con todos sus recursos físicos y psicológicos en otro ejercicio de mera supervivencia en Villarreal, donde el empate sin goles era lo único a lo que parecía poder esperar. El empate del Leganés en Bilbao (1-1) acababa con el trabajo de los coruñeses. Los futbolistas celebraron con lágrimas en el campo como la afición desplazada a El Madrigal y la que lo siguió desde casa: más por desesperación y alivio que por felicidad y mérito

El Deportivo buscaba en Villarreal otra pequeña fiesta, como el año pasado. Sólo que entonces el equipo local estaba más relajado, y el Dépor tenía un goleador de nivel europeo. Quizás, más que un sesudo análisis, ésa fue la diferencia de un partido al otro. Porque claramente el equipo de Pepe Mel salió a esperar lo que sucediera en otros campos, especialmente en Eibar, y a rezar: alejado de la pelota todo el partido, se convirtió en el boxeador arropado en las cuerdas, confiado en que su aguante pesara más que el cansancio y la pegada del rival. Se pertrechó el Dépor en campo, se olvidó de las contras, fue incapaz de dar tres pases y se encomendó a los dioses. Y a la poca profundidad del Villarreal. Al final no fue de Eibar de donde llegaron las buenas noticias, sino de San Mamés.

El 4-4-2 sin el balón permitió al Dépor esconder a Çolak en defensa. Alineó Mel al turco con Carles Gil y Ola John, un trío creativo que trató de emular el de las mejores tardes con Garitano y Babel, tiempos lejanos ya en la memoria del castigado aficionado deportivista. Juntar a los tres jugones sirvió más bien de poco. Emre no la olió, Ola John hizo un par de jugadas de mérito y poco más hasta que su físico explotó de tanto perseguir a Mario Gaspar, y Carles Gil bastante hace con soportar su pubis. El Dépor hizo un buen trabajo defensivo, llevando al Villarreal al centro un efecto embudo que permitió a los coruñeses vivir con cierta tranquilidad el dominio creciente de los locales.

No están para tirar cohetes los de Escribá, huérfanos de un gran delantero pese a la racha de Bakambu, sin desequilibrio en las mediapuntas como en el pasado. Así, los tiros de Jonathan dos Santos o de Bruno apenas inquietaron a Lux, que sí sufrió con una internada de Jaume Costa que generó un centro chut en el alambre del área pequeña. El Dépor concedía metros y posesión al Villarreal y era incapaz de dar tres pases para aliviarse del trabajo defensivo. Apenas un chut de Ola John que sacó Andrés Fernández a córner se contabilizó como llegada de peligro blanquiazul. No había noticias de Juanfran en ataque, su partido más anónimo en la otra parte del campo. Guilherme y Borges eran dos centrales más, incapaces de achicar y encontrar a algunos de los jugadores más creativos.

Había un océano de distancia entre donde el Dépor podía recuperar la pelota y el área rival. Así que el partido pronto tuvo una única dirección. A la media hora, el Sporting ganaba en Eibar y el Athletic vencía al Leganés, y el escenario se volvía cada vez más negro. Pudo ser peor en la última jugada del primer tiempo: Germán Lux tiraba de unos reflejos prodigiosos para evitar un cabezazo a bocajarro de Mario tras un saque de esquina. Pero en el rechace, se lío con Soldado y acabó mandándolo de un empujón al suelo. El árbitro amonestó a ambos, y el Poroto respiró porque temía la roja.

Los rasgos del partido no cambiaron tras el descanso. El Villarreal acrecentó su dominio, puso en el campo todos los delanteros que tenía en el banquillo y metió al Dépor en su área. Fue un mero ejercicio de supervivencia y especulación con los resultados ajenos. El empuje del Villarreal era por inercia y porque las piernas de los coruñeses ya estaban muy hinchadas. La sensación era de ahogo, por más que sólo un cabezazo de Bruno lamiendo el palo y un tiro de Jonathan que sacó Lux de dentro alterasen los ritmos cardíacos de los blanquiazules. Mel reforzó el nivel de energía de su equipo con Fayçal Fajr por Ola John, y lo más parecido a una ocasión deportivista fue un pase de contragolpe a Andone que rozó Jaume Costa para evitar el control del rumano a 20 metros de la portería. 

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El goleador del Deportivo hizo muchas más faltas que tiros tuvo todo su equipo. Así que las mejores noticias llegaron de San Mamés. El Leganés empataba al Athletic y ese resultado anulaba la victoria del Sporting, evitaba la posibilidad de triple empate en la última jornada y salvaba automáticamente al Dépor. Es probable que al banquillo coruñés le preocupase más lo que ocurría en Bilbao o Eibar que cuando Bakambu erró en área pequeña un gol de empujar, tras una gran jugada del exdeportivista Adrián. Los nervios de la parroquia coruñesa no podían estar más al descubierto, pulsados en cada mal pase, en cada anuncio de alerta de gol en las radios. 

Acabó el Dépor con Mosquera reforzando el trivote o lo que fuera el sistema con el que se ordenó el equipo coruñés en una agónica recta final de partido donde el objetivo era mucho más importante que el juego. Pero el Villarreal no encontró la portería de Lux y el Leganés hizo el resto. El Dépor respira tranquilo al fin y tras descansar, ponerse a pensar en su futuro inmediato para evitar otro tormento similar.

 Ficha técnica

0 - Villarreal: Andrés Fernández, Mario, Bonera, Álvaro, Jaume Costa, Jonathan dos Santos (Rodrigo, m.89), Manu Trigueros (Sansone, m.71), Bruno Soriano, Castillejo, Soldado (Adrián, m.75) y Bakambu.

0 - Deportivo: Lux, Juanfran, Arribas, Albentosa, Fernando Navarro, Borges, Guilherme, Carles Gil (Bruno Gama, m.83), Çolak (Mosquera, m.89), Ola John (Fayçal, m.63) y Andone.

Árbitro: Gil Manzano (colegio extremeño). Amonestó por el Villarreal a Manu Trigueros y Soldado y por el Deportivo al meta Lux, Andone, Borges y Fayçal.

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El Deportivo resiste en Villarreal y se salva con el empate del Leganés en Bilbao