El desprendimiento de cientos de trozos de las cubiertas del estadio, en un penoso estado desde hace meses, obligó a aplazar el partido entre el Deportivo y el Betis, que aún no tiene nueva fecha
04 feb 2017 . Actualizado a las 17:54 h.Los destrozos que el temporal causó en las maltrechas cubiertas del estadio de Riazor provocaron el aplazamiento del partido que anoche tenían que haber disputado el Deportivo y el Betis, correspondiente a la jornada de Primera División de este fin de semana. El Ayuntamiento, propietario del recinto, el club y la Liga anunciaron la cancelación durante la mañana de ayer, después de que los técnicos municipales constatasen el pésimo estado de los techos y la imposibilidad de acceder a ellos para su reparación por culpa del mal tiempo. El encuentro se jugará en una nueva fecha aún por concretar, después de que se descartarse su disputa en las próximas horas, pues según los servicios meteorológicos el mal tiempo continuará durante estos días. Es más, todas las actividades deportivas al aire libre en la ciudad quedaron suspendidas durante la jornada de hoy.
El temporal se cebó especialmente con la grada de Pabellón, la más cercana a la costa, y abrió numerosas brechas en su techo. Este se encontraba ya muy afectado a causa de varios sucesos durante los últimos años, como el que había obligado a acordonar una parte de los asientos en un partido contra Las Palmas, un mes antes del final de la temporada pasada.
El viento había empezado a soplar con fuerza a las tres de la madrugada del viernes y durante las siguientes horas se llevó por delante las ya parcheadas cubiertas del estadio. Las rachas arrancaron cientos de planchas de PVC, conocidas popularmente por el nombre de una de sus comercializadoras, Uralita. Algunos de estos pedazos superaron los dos metros y, llevados por el vendaval, terminaron sobre el césped, las gradas y hasta las calles que rodean el campo de fútbol. Solo fueron daños. Nadie resultó herido.
Los bomberos, que a esas horas no daban abasto con la gran cantidad de incidencias que hubo durante la noche, acudieron a la zona, pero no pudieron hacer más que acordonarla y esperar a que amaneciese para evaluar los daños y retirar los trozos más importantes. Subirse a lo alto de las cubiertas para repararlas o asegurarlas lo tenían prohibido. Las leyes impiden trabajar en zonas altas durante los temporales. Ya los responsables de seguridad del Ayuntamiento de A Coruña, con un simple vistazo a primera hora de la mañana, les bastó para certificar que el partido de ayer por la noche tendría que ser suspendido.
El coordinador de Emergencias de A Coruña, Carlos García Touriñán, explicaba entonces que el estado de las cubiertas, completamente agujereadas -sobre todo las de las gradas de Pabellón y Marathón-, suponía un peligro para los aficionados. Sobre todo porque durante el partido, entre las ocho de la tarde y las diez de la noche, se esperaba la entrada de una nueva borrasca que podría continuar arrancando nuevos pedazos de la techumbre. A lo largo de la tarde se sucedieron los desprendimientos.
Dos ideas para jugar
La respuesta a cuándo se resolverán estos problemas en el estadio servirá para despejar la incógnita de cuándo se disputará el partido previsto para ayer. Tino Fernández se declaró dispuesto a que este se jugase lo más pronto posible y hasta se refirió al martes. Sin embargo, el temporal y el avanzado deterioro de las cubiertas podrían retrasarlo.
Otra posible fecha para el Dépor-Betis sería el 22 de febrero, cuando se celebrará el Valencia-Madrid, aplazado desde antes de las Navidades por la participación del equipo blanco en el Mundial de Clubes. Sin embargo, el horario de este choque está trayendo cola y aún no se ha concretado. Pese a tratarse de jornada laborable, tendría que comenzar antes de las siete de la tarde, ya que ese mismo día (miércoles) también se jugarán los dieciseisavos de final de la Champions, y la UEFA protege los horarios de sus partidos hasta el punto de que no pueden coincidir ni un minuto con ningún otro de carácter oficial, como es este caso.
El encuentro aplazado ayer se convertía en la vuelta del equipo coruñés a Riazor en las tres últimas semanas. El último como local lo había disputado el 14 de enero contra el Villarreal y el próximo previsto lo jugará contra el Alavés el sábado día 18 a las seis y media. Se abren quince días para solventar los problemas de una cubierta que pide a gritos algo más que parches.