Reencuentro entre piques

«A ti te quiero ver cuando seas entrenador para poder rajar yo», bromeó Irureta con Fran


a coruña / la voz

«A ti te quiero ver cuando seas entrenador para luego rajar yo». El que habla es un eufórico Javier Irureta y el mensaje va dirigido a Fran. Excapitán y exentrenador simbolizan el reencuentro entre deportivistas que hacía años que no se veían.

Fue un regreso al pasado con cariñosos y simpáticos piques entre unos y otros. «Con el paso de los años, pues todos nos sentimos más libres para recordarnos cosas y bromear sobre lo sucedido. Si es que me vino Manuel Pablo hablándome de una bronca que le eché por cómo defendía a un tal Fernando del Betis que jugaba por la izquierda pero era diestro... Si Fernando el del Betis acabó en el Dépor y era zurdo, pero qué me viene a contar», reía el extécnico con Paco Melo.

A escasos metros, Manjarín metía baza: «Míster, dígale a Fran que le explique los juegos posicionales de Guardiola». Irureta es rápido en la respuesta: «Sí, sí. Ahí está. Que me diga a ver cómo saca siempre el balón jugado desde atrás cuando te presionan en superioridad. Claro, arriba es muy fácil tocarla, pero a ver cómo llega arriba», se reía el irundarra.

«Míster, le diré algo que me comentó a mí Djalma y que tiene toda la razón del mundo. Qué bien se lo pasa uno viendo los partidos desde la grada y rajando. Es lo mejor que tiene el fútbol», enfatizó Fran ante la carcajada de los allí presentes.

Abrazos y alegría de Barritos

Fue una jornada de risas, recuerdos y abrazos entre deportivistas que llevaban tiempo sin verse. El rey del abrazo, como no podía ser de otra forma, Juan Ángel Barros Botana. Y así bromeaba al respecto: «Llevo repartidos siete mil abrazos. Estoy disfrutando que no veas volviendo a ver a toda esta gente», explicaba Barritos en un corrillo.

Tres cuerpos técnicos, casi al completo, compartieron ayer momentos de deportivismo. El de Javier Irureta, con Paco Melo y José Angel Franganillo; el de Gaizka Garitano, que acudió al completo a la gala de La Voz; y el de Arsenio Iglesias, en el que faltó Carlos Ballesta, al que un pinchazo de regreso de Lisboa le impidió acudir.

Hubo anécdotas, risas y, sobre todo, mucho deportivismo, en un reencuentro que Irureta disfrutó como pocos. «Podría estar pues tres o cuatro horas más por aquí reviviendo grandes momentos», comentaba con su escudero extremeño al abandonar la cita.

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