La Voz / Redacción

El Deportivo iba camino de completar un mes y medio sin ganar un partido, por mucho que ante el Sporting de Gijón volviese a hacer más y con un esfuerzo al límite de sus capacidades y fuerzas. El empate era doloroso para un equipo apresurado, voluntarioso pero impreciso. Hasta que Ryan Babel cogió su fusil y desequilibró la victoria hacia el lado coruñés. Un espectacular disparo raso, de 20 metros, pegado al poste derecho de Cuéllar dio los tres puntos al Dépor, un chispazo del holandés que permite a los coruñeses plasmar en el marcador su mayor dominio, sus múltiples ocasiones y, sobre todo, su tesón para insistir en el tramo final. La victoria (2-1), tan importante en la clasificación como en la moral, da aire a los de Garitano, que tras el parón de las selecciones encara un calendario con curvas.

Volvió Sidnei al once y con él también Mosquera, Bruno Gama y Navarro, para componer lo más parecido al once de gala de Garitano. Ese once ideal ya contiene de manera indiscutible a Emre Çolak, la referencia del fútbol ofensivo del Dépor, por el que ya pasan todas las pelotas cuando el equipo blanquiazul encuentra un pase entre líneas, casi siempre procedente de una banda o en segundas jugadas peleadas por Andone y Borges. El Dépor es un equipo atragantado en su ansiedad, tartamudo con la pelota en los pies, más cómodo en el juego directo y sin freno que en la mezcla. Es, ante todo, un grupo con corazón y que siente que tiene dentro más de lo que ha dado. No brilla, pero casi siempre produce más que su rival. El Sporting lo supo pronto. 

En apenas 20 minutos hubo cuatro llegadas peligrosas del Dépor ante Cuéllar. Marlos Moreno hizo su único gran regate de la noche y Çolak remató desviado en buena situación. Andone cabeceó fuera un buen centro del turco, y Cuéllar se lució a cabezazo de Albentosa casi a bocajarro. Y la secuencia la rubricó Çolak con un espectacular regate sobre línea de fondo que no encontró rematador. El partido era de una dirección, jugado a un ritmo excesivo para ser precisos con la pelota. El Sporting replegaba y salía con cierto peligro con la rapidez de Burgui y la presencia de Sergio Álvarez y Moi Gómez a espaldas de los mediocentros locales. Pero sólo asustó con un centro sin rematador de Lillo y no testó a Lux hasta el primer minuto de la reanudación.

El partido había entrado en un atasco entre la poca claridad de unos y la escasa llegada de otros. Pero a la media hora, un centro perfectamente tocado por Çolak encontró dos remates en el punto de penalti de Borges. El primero lo taponó la zaga, el segundo besó las redes. El Dépor gritaba de rabia. Era un grupo agitado, tan voluntarioso y esforzado como poco claro. Pocos ejemplos mejores de esta realidad que Marlos Moreno. El gol, sin embargo, hacía justicia a lo que presenciaba Riazor. Y tras el descanso pudo ampliar la cuenta Andone, de nuevo sin fortuna, desviando bien otra rosca endemoniada de Çolak y encontrando una mano de Cuéllar pletórica de reflejos. 

El Deportivo pecó después de su peor pecado: carece de pausa, de reposo, siquiera de malicia para replegarse en su campo con solvencia e intentar correr. Sin encontrar a Çolak, o incluso cuando el turco consigue deshacerse de un par de rivales y busca un pase que se va al limbo más veces de lo deseable, el equipo de Garitano da aire a sus rivales, por muy flojos que se hayan mostrado hasta el momento. No necesitó el Sporting más que un córner para que Sergio Álvarez cabecease a gol el 1-1. La igualada fue un mazazo para el Dépor, que perdió la comba de su juego. Entraron Ryan Babel y Guilherme pero el partido entró en el terreno de las pocas fuerzas y menos ideas.

Sin embargo, el Sporting se aculó demasiado en su área, y el Dépor, perdido durante casi 20 minutos tras el gol asturiano dio síntomas de crecimiento. Tocó con una pausa que no mostró en otras citas, movió la pelota y activó a Bruno Gama, apareció Juanfran en ataque y Çolak encontró opciones. No había ocasiones, pero los de Garitano meneaban el árbol cerca del área de Cuéllar. Y lo que cayó fue un regalo de Babel, una gota de la calidad de un futbolista en búsqueda de su sitio tras una travesía por el desierto. Un buen recorte le permitió armar su poderosa diestra. El gol desató la locura de Garitano, que lo celebró en el centro del campo. La victoria llegó por un destello de Babel y deja un bagaje mayor en la moral del grupo que en su efecto en la clasificación.

Ficha técnica

2 - Deportivo: Lux; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Fernando Navarro; Mosquera, Borges (Guilherme, min.83); Bruno Gama, Emre Çolak, Marlos Moreno (Babel, min.68); y Florin Andone.

1 - Sporting: Cuéllar; Lillo, Babin, Jorge Meré, Isma López; Sergio Álvarez, Moi Gómez; Víctor Rodríguez (Afif, min.68), Dani Ndi (Borja Viguera, min.56), Burgui (Carmona, min.78); y Cop.

Goles: 1-0, min.35: Borges. 1-1, min.65: Moi Gómez. 2-1, min.92: Babel.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea, del colegio vasco. Amonestó a Sergio Álvarez (min.43), Moi Gómez (min.54), Meré (min.59) e Isma López (min.85), por parte del Sporting.

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Un golazo de Ryan Babel premia el tesón del Deportivo