Los dos meses de baja que esperan al defensa lesionado dejan al equipo coruñés sin uno de sus jugadores más destacados en recuperaciones, pases interceptados, despejes y juego limpio
24 feb 2016 . Actualizado a las 17:51 h.El fútbol de Sidnei habló en temporada y media mucho más alto que su voz. Discreto en las formas, sin necesidad de levantar el tono más allá del volumen imprescindible y mucho menos carismático que algunos de sus compañeros, el central se ganó el respeto de todos desde un juego apabullante. Riazor jaleaba feliz sus prestaciones para adelantarse a la carrera del rival más veloz, pero también su espléndida seguridad en el pase y, sobre todo, la inteligencia que demostraba para escoger el momento adecuado e incorporarse al ataque como si de un veloz extremo se tratase.
En defensa parecía que ningún balón se escapaba al radio de acción de un central de presencia intimidatoria (se acerca al 1,90 de estatura y a los 85 kilos de peso), pero siempre dispuesto a poner a prueba su sorprendente potencia, sobre todo a campo abierto, donde se convertía en prácticamente inexpugnable. Que se lo pregunten si no a los delanteros del Betis, con quienes se fajó en media docena de oportunidades como último hombre de la defensa del Deportivo en la segunda parte del partido de hace dos semanas en Riazor. Y siempre triunfó.
No en vano se había convertido en imprescindible para Víctor, que en varios momentos de la temporada había modificado a su pareja defensiva, pero siempre lo había mantenido a él. Hasta que se lesionó en el ecuador de la primera parte contra el Espanyol, se revelaba como uno de los tres únicos jugadores de campo de la Liga que había completado todos los minutos. Tanto había jugado y con un rendimiento tan alto que es inevitable que su ausencia deje en la hinchada una cierta sensación de vértigo.
Las pruebas médicas revelaron que Sidnei deberá descansar durante unos dos meses debido a una rotura muscular en la pierna derecha que deja huérfano a su equipo de un futbolista siempre fiable. Este es el principal desafío que afronta el Dépor, que precisa justo en el momento de más dudas del curso un jugador capaz de hacer olvidar su indiscutible liderazgo defensivo.
La ecuación quizá pueda arreglarse desde una labor coral. Tan completo era Sidnei, tantas dificultades resolvía para el juego deportivista, y no solo las eminentemente defensivas, sino incluso las de inicio del juego y salida del balón, que la realidad es que no hay otro jugador así en su plantilla. Sin embargo, sí se pueden encontrar características similares en otros. Así, se destaca como el futbolista con más balones recuperados, una particular clasificación en la que Arribas y Fernando Navarro también figuraban entre los veinte primeros. Y desde el éxito defensivo era el zaguero que menos faltas cometía, apenas una cada dos partidos, mientras estos mismos compañeros apenas llegan a una por cada encuentro. El brasileño también figuraba entre los mejores en la estadística de pases interceptados, en la que completa más de tres por jornada, mientras Arribas se acerca (2,9) y Navarro también (2,7). Incluso en despejes supera con amplitud los cinco por encuentro, mientras Lopo, que ha jugado mucho menos que él, llega a los seis por partido.
Pero la larga sombra de Sidnei en el Dépor no concluye en su labor defensiva, sino que continúa a la hora de dar seguridad al juego. Es el defensa del equipo coruñés con más exactitud en los pases (79 %), mientras Juanfran, Arribas y Navarro llegan al 73 %. Y en pases con éxito solo le superan Mosquera y Fayçal. Eso sí, el gol se le había negado al brasileño la temporada pasada, cuando en 32 partidos no marcó ninguno y también en esta, aunque había rematado en tres ocasiones, menos que Arribas y Juanfran, quienes ya han marcado, pero por delante de Navarro, quien ni siquiera ha chutado.
Las molestias de Arribas enredan la búsqueda del recambio
Hay imágenes que hablan más que mil palabras. Por eso, el entrenamiento de ayer del Dépor devolvía una fotografía desasosegante del panorama que la baja de Sidnei deja en la plantilla deportivista, cuando apenas comienza la semana de preparación del próximo partido. Solo Lopo, descartado por Víctor Sánchez para el encuentro del pasado sábado y señalado ahora como sustituto natural del central lesionado (por más que contra el Espanyol acabase actuando Fernando Navarro tras abandonar su habitual puesto en el lateral zurdo), se ejercitó con aparente normalidad entre los llamados a ocupar esta plaza. Sin embargo, un nuevo frente se abre en la línea defensiva con los problemas físicos de Arribas. Este ni tan siquiera saltó al césped para trabajar junto a sus compañeros y se quedó en el gimnasio a la espera de que las molestias desaparezcan en los próximos días.
Así, en los dos bandos en que el técnico madrileño dividió a su plantilla, al lado de Lopo se entrenó un mediocentro del Fabril, el portugués Manú, quien salió en los últimos minutos del choque del pasado domingo contra el Cerceda, mientras Navarro repitió como central junto a otro jugador del filial, el central Róber, quien acumula un mes sin jugar por culpa de una rotura muscular.
En el ensayo de movimientos de circulación de balón, y con constantes indicaciones de Víctor a sus futbolistas para que abriesen el juego a los extremos, Manuel Pablo, quien podría revelarse como otra posibilidad para actuar en el centro de la defensa, se entrenó como lateral zurdo. Por su parte, Álex Bergantiños, formado en la cantera en esta posición de central, en la que también tuvo la oportunidad de jugar en las filas del primer equipo, mantuvo su habitual puesto en el mediocentro.
Desde luego, la selección de candidatos al puesto de Sidnei se aclarará algo en cuanto el indiscutible Arribas dé esquinazo a sus molestias, regrese a los entrenamientos y deje en una sola la incógnita a despejar para formar la defensa del Deportivo en el partido del domingo (18.15 horas, canales digitales) contra el Granada en Riazor, donde tratará de reencontrarse con la victoria tras nueve jornadas sin ganar.