Las nuevas cuentas del Deportivo sí ajustan las previsiones de ingresos a la realidad
02 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Tino Fernández ha citado a los accionistas del Deportivo esta tarde a las ocho en Palexco, en el obligado encuentro anual en el que el consejo de administración rinde cuentas a los propietarios del club de los doce meses que van entre el 1 de julio del anterior año y el 30 de junio del presente. En esta ocasión, el club someterá a aprobación unas cuentas que, por segundo año, evidencian que Lendoiro inflaba los presupuestos.
Y es que el balance real de pérdidas y ganancias de los ejercicios 2013-2014 y 2014-2015 está ajustado en el primer ejercicio y supera en el segundo al presupuestado un año antes. Lo contrario a lo que sucedía durante el mandato de Lendoiro, que salvo raras excepciones las partidas presupuestadas siempre eran muy superiores a las ejecutadas.
Como Lendoiro cobraba el 1 % del presupuesto anual, este desfase le permitía muchos años ingresar en torno a cien mil euros más de lo que hubiese percibido durante ese ejercicio si hubiera ajustado más a la baja la estimación de ingresos y gastos.
Un ejemplo muy claro de la práctica de inflar el presupuesto del expresidente del Deportivo está en los ingresos por abonados. Si tomamos como muestra un período de seis años, por ejemplo el comprendido entre las temporadas 2003-2004 y la 2008-2009 se puede apreciar que los abonados nunca aportaron más de 5,24 millones de euros a las arcas del club. Sin embargo, la estimación realizada en cada ejercicio por Lendoiro para ingresar por socios fue de 7,8, 7,6, 8,5, 6,9, 7,8 y 7,8. Solo por este concepto, durante estos seis ejercicios él cobró 172.000 euros que no habría percibido si hubiera sido riguroso en sus previsiones.
En los dos años que lleva Tino Fernández al frente del club, el desvío entre presupuesto y ejecución apenas ha sido de setecientos mil euros en el pasado ejercicio y, a diferencia de la era Lendoiro, superior lo real a lo estimado.
Desde que Lendoiro decidió ser presidente profesional, en las Navidades de 1999 hasta que la falta de respaldo entre los accionistas le obligó a irse, esta práctica de inflar los presupuestos se tradujo en unos ingresos para él de 1,2 millones de euros más de lo que debería. Es decir que en torno al 13 % de los más de nueve millones de euros que cobró, no tenía que haberlos recibido.