El Dépor se enfrentará en Copa al Llagostera, el club más peculiar de Segunda
17 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.En otra muestra de peculiaridad, la siguiente reflexión procede de una entrevista en la web El Kactus, creada por un estudiante de periodismo:
-¿Son el antagonismo del fútbol moderno?
-Seguramente, sí. El ascenso lo celebramos montados en un tractor y cenando en el McDonald's.
El Dépor no se va a jugar la Copa con un cualquiera. El primer rival en el torneo será el conjunto más particular de entre los que componen el fútbol profesional en España. Un equipo que da la cara en Segunda por una población de 8.000 habitantes de la provincia de Gerona. Que protagonizó un salto de siete categorías en solo diez años; que entrena y juega en el exilio; y que está presidido y dirigido por un matrimonio bien avenido. Ella (Isabel Tarragó) en el palco, y él (Oriol Alsina, el entrevistado de más arriba) en el banquillo.
El Llagostera viene de cargarse al Zaragoza en La Romareda, tras aguantar los embates maños y lograr el tanto de la victoria en el descuento. Hace solo tres campañas ya midió fuerzas con un Primera y acabó goleado a doble partido ante el Valencia (5-1 global para los che). El siguiente curso lo cerraron los azulgrana (de raya horizontal) con la gesta que culminó en noche de desenfreno en la hamburguesería. Después de aquello, el técnico cedió su puesto a Santi Castillejo, un novato en la categoría que solo aguantó nueve jornadas al frente del equipo.
Alsina, que carecía de título para ejercer de primer entrenador, volvió para dirigir al grupo a la sombra de Lluis Carrillo. El Llagostera concluyó la pasada temporada noveno, a cuatro puntos de la promoción de ascenso. Esta, ya con los papeles del míster en orden, la ha empezado regular: marcha penúltimo con solo dos victorias en ocho partidos.
Eso, pese a la docena de refuerzos atraídos por el reclamo de cobrar al día, a los que no espantó la falta de tamaño del club. Unas dimensiones que obligan a la plantilla a ejercitarse en Palafrugell y vestir de local en el campo del Palamós. Allí, si nada cambia, jugará el Dépor el 2 o el 3 de diciembre el choque de ida de dieciseisavos de la Copa. El de vuelta, dos semanas después en Riazor.
Víctor Sánchez no quiso ayer extenderse en sus valoraciones del sorteo: «Ahora no es el momento, queda mucho y tenemos retos mucho más importantes que ese inicio de competición copera que hasta diciembre no tenemos que afrontar». Sí afirmó el madrileño haber observado al rival en la reciente visita de los gerundenses al Lugo (1-0).
El adversario lleva el trabajo más adelantado. Alsina ha visto mucho al Deportivo, al que ayer calificó de «equipo histórico». «En principio, es superior», concedió el técnico de los azulgrana, que tildó de «especial» la eliminatoria antes de lanzar una advertencia: «Se competirá al máximo y seguro que se le pondrán las cosas muy difíciles al contrario. Todo el mundo conoce la historia del Llagostera».