¡Cómo me voy a olvidar...!

Quince años después del triunfo más grande en la historia del Deportivo, recordamos el día en el que Riazor festejó el título de liga


Redacción

Hace ya quince años, un mundo y sin embargo los recuerdos están tan vivos y presentes como si todo hubiese ocurrido ayer. Los nervios de los días previos, la ciudad totalmente engalanada y la tremenda tensión entremezclada por una ilusión desbordante por lograr un título que, cinco años antes, se llegó a rozar con los dedos pero que acabó volando a Barcelona tras el fatídico destino decidido por los once metros.

Existía una sensación de deuda dentro de la hinchada, de cobrarse la cruel injusticia con la que el fútbol les había castigado en 1994. Y sí, esta vez el dios futbolístico premió la excepcional temporada del equipo de un Javier Irureta que cumplía su segunda temporada en A Coruña.

Esta vez no hubo tiempo para la duda, para el miedo, para la incertidumbre. La cabeza del sempiterno Donato lo impidió cuando apenas se había cumplido el minuto cuatro. Un saque de esquina lanzado por el actual entrenador del Deportivo, Víctor Sánchez del Amo, lo remató el brasileño al fondo de la red, desatando el éxtasis en las gradas de un Riazor hasta la bandera.

El Espanyol, un gran equipo que esa temporada se proclamaría campeón de la Copa del Rey, tuvo alguna opción de empatar. Primero con un posible penalti de Naybet sobre Tamudo y, posteriormente, con un remate del propio delantero perico que sacaría el central marroquí sobre la línea de gol.

Pero el Deportivo dominaba el choque, era superior y en el tramo final del primer tiempo se encargaría de finiquitar el choque. Una excepcional pared en banda derecha entre Víctor Sánchez y el eterno Manuel Pablo acabó con un gran centro del canario al primer palo, donde esperaba un cazagoles, un delantero en mayúsculas; Roy Makaay, que batía a Mora y dejaba el título visto para sentencia.

En la segunda parte, el Deportivo se limitó a mantener el resultado, una victoria y un triunfo eternos que en ningún momento peligró aquella tarde. El pitido final de García-Aranda dio paso a la mayor locura que se ha vivido nunca en Riazor. Una invasión de campo histórica para festejar un hito que perdurará en los libros de historia.

Las celebraciones del título Los festejos en el campo de Riazor y posteriormente en la fuente de Cuatro Caminos fueron multitudinarios

La celebración se trasladó a Cuatro Caminos y durante días la ciudad vibró entre celebraciones y conmemoraciones a los héroes de aquella gesta. Aquel título fue la obra cumbre del Deportivo en toda su historia y por aquel entonces, abriría una época maravillosa para el club en el que caerían tres títulos más. Pero el más inolvidable siempre será el de ese 19 de mayo del 2000, cuando el sueño más grande se hizo realidad.

Ficha Técnica:

Deportivo 2: Songo'o; Manuel Pablo, Donato, Naybet, Romero, Mauro Silva, Jokanovic (Jaime, min. 68), Víctor, Djalminha (Pauleta, min.79), Fran y Makaay (Turu Flores, min. 60).

Espanyol 0: Mora; Cristóbal, Pochettino, Soldevilla (Nando, min.55), Roger, Velamazán (Posse, min. 57), Sergio, Galca, Arteaga, De Lucas y Tamudo (Serrano, min. 68)

Goles: 1-0: min. 4, Donato "peina" un balón que Víctor había botado desde el córner y bate a Cristóbal; 2-0: min.35, Makaay bate a Critóbal con un tiro raso desde el área, a pase de Víctor. 

Arbitro: José María García-Aranda Encinar,

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