La perla del Espanyol, que de niño acudía a Riazor con el dorsal ocho en la camiseta, se enfrentará al Deportivo con el ídolo brasileño como referente
20 mar 2015 . Actualizado a las 13:32 h.«Es un partido que llevo tiempo esperando». Lucas Vázquez, la joya de Curtis que despunta en el Espanyol, próximo rival deportivista, está a punto de cumplir uno de sus sueños: jugar en Primera División en Riazor. Imaginaba este día desde niño, cuando comenzaba en la base del Ural y acudía al estadio para animar a su Dépor mientras vestía la camiseta blanquiazul con el dorsal 8 de su gran ídolo, Djalminha. «Me gustaba la magia que tenía, la manera de inventar, su forma de jugar. Siempre me he tratado de fijar en jugadores con regate, en grandes futbolistas tipo Joaquín, que siempre me ha gustado mucho, o Djalminha, o Neymar, o Robinho cuando estaba en el Madrid. Gente con fantasía, con los que yo más disfrutaba», recuerda.
Al mago deportivista trata de imitarlo desde hace años -«con los amigos en el colegio intentaba repetir lo que había hecho», se acuerda- y aún ahora. «Alguna vez lo intento y alguna cosa se queda: alguna bicicleta, algún regate,... en los entrenamientos... y en los partidos de Primera también», se ríe. Eso sí, asegura que con la lambreta [aquel histórico regate que el brasileño ejecutó en un partido contra el Madrid en Riazor] aún no se ha atrevido. Pese a su admiración, Lucas nunca pudo conocerlo. «Yo no era de ir a los entrenamientos a pedir autógrafos, yo iba a al campo y lo disfrutaba allí», explica.
El futbolista de Curtis, que disputa su primera temporada en la máxima categoría tras llegar en préstamo por el Madrid y por el que, dicen, se ha llegado a interesar el Liverpool, siguió desde la grada de Riazor y con su camiseta del dorsal 8 grandes partidos. «Estuve la noche del 4-0 al Milan y la de la remontada al PSG con Pandiani espectacular. También el día del título de Liga precisamente contra el Espanyol y también el del partido contra el Oporto, que lo estábamos esperando todos y al final nos volvimos a casa con la decepción de lo que pudo ser», rememora.
La experiencia de Sergio
En aquellas gestas, salvo en la del título de Liga, también estaba Sergio, excompañero de Djalminha y quien ahora lo entrena en el Espanyol. «Tiene un trato muy bueno con el futbolista. Dejó el futbol hace poco y sabe cómo tratar al futbolista, sabe llevar el vestuario y se está viendo en los resultados que, pese a ser un novato, no lo está haciendo nada mal. ¿Si parece un compañero más? Más que eso, es que con la experiencia que él tiene de haber jugado tanto tiempo en Primera sabe lo que pensamos los futbolistas en cada momento y nos ayuda mucho», afirma.
Lucas, quien no ha podido entrenarse en toda la semana por culpa de un golpe que recibió en el último partido contra el Atlético de Madrid, aunque confía en recuperarse a tiempo para entrenarse y jugar pasado mañana (12.00 horas, Canal+ Liga y GolT), se destaca como gran revelación de la Liga y uno de los artífices de la buena marcha del Espanyol, que acude a Riazor con un colchón de once puntos respecto a la antepenúltima plaza. Como centrocampista por la derecha se destaca como el jugador que más faltas recibe. «Quizá sea por mi forma de jugar. Estoy en banda e intento hacer el regate y que sea difícil quitármela», dice. Pasado mañana se sentirá un poco más cerca de Djalminha.