El Granada sabe lo que se juega en Riazor

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Abel concentra a la plantilla en Marbella de cara al trascendental partido del domingo

23 ene 2015 . Actualizado a las 14:56 h.

Abel Resino llegó el martes, se presentó e hizo otra vez las maletas. El nuevo entrenador del Granada se ha llevado a todo el plantel a Marbella, en un viaje que demuestra la enorme importancia que el técnico concede a su primer partido al frente de los andaluces. Un duelo que traerá al colista a Riazor después de tres días de concentración. Llegan los nazaríes con una baja importante, varios futbolistas recuperados y, sobre todo, un cambio radical en la propuesta de juego.

Las instrucciones de Abel

El balón, a ras de suelo

Los periodistas granadinos apenas pudieron experimentar durante hora y media la supuesta revolución de Abel. El ex del Celta charló con sus pupilos y luego dedicó la sesión a desterrar el pelotazo, práctica habitual bajo la dirección de Caparrós. El utrerano había apostado por el fútbol directo, pese a que en el plantel nazarí abunda el «buen pie» del que tanto habla Víctor Fernández. Un toque al que el que el nuevo míster se agarra para salir del pozo. En el entrenamiento inaugural insistió varias veces a sus chicos en que debían mover la bola a ras de césped.

El aspecto anímico

Desbloqueo mental

Aparte de un cambio de estilo, el técnico toledano quiere lograr que su equipo exhiba una actitud diferente a la mostrada en el último tramo de la primera vuelta. Los quince encuentros consecutivos sin conocer la victoria en Liga han minado la moral de los andaluces y Abel Resino pretende que la concentración en Marbella sirva para devolver la moral a los suyos, propiciar un «desbloqueo mental». Además de conocer mejor a la plantilla gracias a la convivencia. La medida había sido habitual en el conjunto de Los Cármenes durante anteriores campañas, pero Caparrós había decidido prescindir de ella en la actual. «Nos viene muy bien para trabajar con tranquilidad», reconocía ayer Diego Mainz.