El enigma Juan Domínguez

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

01 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Nadie como Juan Domínguez ejemplifica mejor el desbarajuste de un Deportivo decepcionante, mucho más cerca del que estuvo a merced del Espanyol que del que levantó Riazor frente al Valencia. Lejos de su lugar natural, sin apenas entrar en contacto con el balón, restando a un medio del campo claramente inferior y con problemas para salir de su propio campo y como falso delantero; ese fue el papel de un Juan Domínguez frente a un rival que creció en el orden y en el desbarajuste de un Dépor, en ocasiones, sin tensión, e incapaz durante prácticamente toda la primera parte de dar tres pases seguidos. Ayer volvió a estar a merced de un rival con las ideas claras y se dejó tres puntos que, paradójicamente,hacen bueno el conseguido en Cornellá. Al margen del oasis frente al Valencia, para el Dépor actual, un empate es una victoria,.

Al Dépor le faltó orden, capacidad para asociarse y un plan; y si lo tenía, no pareció el adecuado: ni el Getafe es el Valencia ni el partido se jugaba lejos de Riazor. Llegó tarde al encuentro; en la primera parte, porque remató en dos ocasiones, ambas un par de minutos antes de retirarse al vestuario; en la segunda, porque cuando saltó al campo, Lafita ya había sentenciado el encuentro.

A veces el fútbol es tan sencillo como colocar a cada uno en su puesto. Víctor Fernández corrigió antes del minuto sesenta y, al menos, el grupo tuvo más coherencia. A la desesperada, sin partirse, pero concediendo excesivas contras, acabó con Cavaleiro -lo mejor de ayer del Dépor- Toché y Postiga. Del falso delantero a los tres puntas. Difícil de entender el once del primer tiempo.