El coruñés debutará hoy en Liga formando ataque con Iván Cavaleiro
19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Llegó el día que Lucas Pérez (A Coruña, 1988) llevaba años esperando. Riazor aguarda con enormes esperanzas que este coruñés del barrio de Monelos salte al campo, pite el árbitro y comience a disfrutar de sus primeros minutos en competición oficial con la elástica de su equipo, ese con el que se emocionaba cada quince días en el estadio desde que tenía tres años.
Hoy será el día en que sus amigos de toda la vida acudan al campo más enchidos que nunca para ver cómo ese colega suyo que tenía a Fran como ídolo se convierte él ahora en ídolo de una afición, la blanquiazul, que ansía su velocidad, su asociación, su disparo, sus asistencias, sus goles... En definitiva, su fútbol.
Tres meses han tenido que pasar desde que echó el resto con el PAOK para que le dejaran cumplir su sueño de jugar con el Deportivo hasta que hoy salte al campo. Y lo hará jugando donde más le gusta, como media punta. Porque Víctor tiene tantas esperanzas depositadas en él, lo ve con tantas ganas y confía tanto en él que va a poner todo a su disposición para que explote en el año de su regreso a A Coruña.
Y es que de Lucas no gusta solo su fútbol, sino también el espíritu que contagia a sus compañeros. Hace unos días, cuando todas las miradas ya estaban puestas en él y después de una semana a un altísimo rendimiento declaró encontrarse solo al cuarenta o cincuenta por ciento de su nivel. La respuesta de su técnico fue contundente: «Si Lucas dice que está al cuarenta o cincuenta por cien, cuando esté al cien por cien lo va a ganar él solo todo. Es un ganador, un tipo positivo y un tipo alegre. Me gusta mucho cómo juega y aún no he podido disfrutarlo».
Sus compañeros también lo eligen como el guía en el camino hacia el éxito. «Para mí significa mucho que juegue porque es rápido, inteligente, que tiene desequilibrio en el uno contra uno. Para mi juego me beneficia y veo al grupo contento con él y en la práctica está para jugar. Me gusta tocar con él, asociarme y ojalá que nos podamos encontrar en el partido», expresaba ayer Luis Fariña.
Goleador y asistente
Desequilibrio, gol y asistencias. Capaz de marcar tantos antológicos como la volea que metió con el Karpaty y que dio la vuelta al mundo, Lucas también es un buen asistente. El año pasado marcó 10 goles, pero regaló 15, el anterior con el Karpaty 8 y 6, mientras que en su primera temporada en el fútbol ucraniano firmó 7 dianas y 11 asistencias.
Así es el fútbol de un delantero hecho a sí mismo que llegó siendo un ídolo para la afición del PAOK y, aun sin jugar, ya lo es para la coruñesa. Directiva, cuerpo técnico, futbolistas y afición. Todos pendientes de Lucas, porque hoy, en el Dépor, todos los caminos llevan a Lucas Pérez.