La fe de Cuenca ya da puntos

Impuso su confianza a la decisión del míster para lanzar el penalti ante el Rayo

Laure dialoga con Isaac Cuenca antes de que este lanzase el penalti que supuso el empate frente al Rayo.
Laure dialoga con Isaac Cuenca antes de que este lanzase el penalti que supuso el empate frente al Rayo.

a coruña / la voz

«Si la cojo, es por algo. No tiré por mí, tiré para conseguir un punto y porque estaba con confianza». Isaac Cuenca salía ayer de Abegondo con una sonrisa de oreja a oreja y se detenía unos instantes a comentar la jugada decisiva del encuentro frente al Rayo. Ese penalti con el que Abdoulaye Ba culminó su noche aciaga y que sirvió al ex del Barça para marcar su primer tanto con la camiseta blanquiazul. Broche perfecto para la primera ocasión en la que

«Miré al portero un momento antes de lanzar y pensé que se iba a tirar a su izquierda, así que chuté al otro lado y entró», resume el extremo. Pero detrás de esa decisión y del buen desenlace hay una pequeña historia que va más allá del tiempo transcurrido entre la mano de Ba y el gol del empate definitivo.

Porque Cuenca ya tenía claro qué iba a ocurrir si el árbitro señalaba los once metros. «Estuve ensayando el día antes», explicaba ayer el jugador, que hace una semana no figuraba entre los elegidos por Víctor Fernández para los lanzamientos a balón parado.

«El que las tira es Haris», había desvelado hace dos semanas Toché al ser preguntado sobre el señalado para iniciar las jugadas de estrategia. Medunjanin estaba en el campo cuando se produjo la acción decisiva e incluso mostró varias veces su intención de asumir la responsabilidad. Pero su compañero agarró la bola desde el primer momento y se resistió a soltarla. «Vi que Cuenca estaba con confianza, era el minuto 95 y no quería pelear con él. Estamos en un equipo y lo importante era marcar», declararía el bosnio tras el partido.

Medunjanin, el elegido

Mientras todo esto sucedía, Víctor Fernández no dejaba de gesticular y dar órdenes a voces desde la banda. Las instrucciones parecían claras y destinadas a que fuera Medunjanin el ejecutor de la pena máxima. Como era imposible que los protagonistas escuchasen nada en medio del griterío de la grada, el técnico acabó por llamar a Laure para que el capitán transmitiese sus órdenes. «Estábamos un poco preocupados por el estado físico de Cuenca -aclaró el míster tras el encuentro-. Le estaba diciendo a Laure que se asegurase de que ninguna molestia física le iba a impedir ese tipo de lanzamiento». A toro pasado solo le restaba aplaudir al ejecutor: «Lo ha tirado como si no nos jugáramos nada».

Fe ciega en si mismo del extremo blanquiazul, que no era el encargado de lanzar penaltis desde su paso por el Sabadell. Tampoco había jugado un partido completo desde el 24 de febrero del 2013. Pero el domingo aguantó 95 minutos, y el esfuerzo tuvo premio.

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