El Dépor cometió errores en todas sus líneas y volvió a fallar en la estrategia
10 feb 2014 . Actualizado a las 19:33 h.Quizá Sissoko. Agotado el arsenal sin más cosquillas que los ocasionales zapatazos de Salomao, Fernando Vázquez convirtió al marfileño en última bala. La del ariete; no por posición sino por empuje. El 3 se obcecó en percutir alocadamente a pie cambiado por la banda derecha, convertido en tercer ocupante de ese costado en hora y cuarto. Símbolo de la impotencia blanquiazul en La Condomina.
Sin ideas con el balón
Posesión sin frutos. La bola pasó en pies de futbolistas del Dépor casi tres cuartas partes del tiempo que estuvo en juego (los parones fueron continuos). Abrumadora diferencia que solo agrandó el vacío dejado por Juan Domínguez. El míster había pedido a Rabello que ayudase en la construcción, consciente de las limitaciones de Wilk y Bergantiños. Sin embargo, fue el canterano el que aportó los pocos pases con criterio desde la medular. El chileno llegó a arrimarse al área propia para iniciar las jugadas, pero lo único que consiguió fue aislar aún más a Borja.
Acabó en el doble pivote tras la sustitución de Wilk. Y ahí desapareció, porque el hasta ayer líder cerró el duelo ahorrándose la medular mediante balonazos sin sentido desde la zaga. Lopo puso cara al desacierto, sumado a una temblorosa defensa de tres incapaz de sujetar a Kike.
Baile en las bandas
Salomao, mejor a pie cambiado. Hasta que el Dépor desapareció en el vestuario durante el descanso, al menos funcionaba Salomao. El 17 comenzó en la derecha y desde allí buscó por tres veces el disparo lejano para lucimiento de Casto. En la segunda parte se esfumó en su banda natural tras permutar con Luisinho, que gozó de la más clara en otro zapatazo en la frontal. El baile de orillas lo completó Sissoko devolviendo a Luisinho a la izquierda, donde aportó un par de peligrosas internadas a pesar del césped infame que trocó la pelota en conejo, saboteando la conducción.
Inocencia en punta
Los delanteros no vieron puerta. Un chut de Borja y un cabezazo de Toché. Los dos mal dirigidos. Eso fue todo lo que dijeron los puntas del Dépor frente al rival más frágil en su campo (en once partidos, solo el Girona se había ido de La Condomina sin marcar). Huérfanos de asistentes e incapaces de generar ocasiones propias, los arietes blanquiazules aportaron más de espaldas a portería que de frente.
Balón parado
Otra de la defensa combinada. Esta vez era Seoane el que cubría al autor del gol. El número 12 (de 18) recibido a balón parado. Vázquez se propuso frenar la cacareada sangría cambiando la defensa combinada por una en zona, pero encontró oposición en el vestuario. Quizá lo de ayer convenza a los reticentes. Más allá del remate, el Murcia volvió a meter miedo en casi todas las acciones de estrategia. Al menos, esta vez el Dépor gozó también de oportunidades desde el córner. Rabello (a la derecha del meta) y Salomao (a la izquierda) prometen llevar peligro con sus centros cerrados.