Luisinho y Salomão, fado con chispa en el Arcángel

El gran nivel de la pareja de portugueses del Dépor, clave en la sufrida victoria en Córdoba


Redacción / La Voz

Tristeza, fatalismo, frustración. De eso iba el partido de ayer en el Arcángel. Cosas del fado. El Dépor aburría en Córdoba, se dejaba dos puntos, el golaveraje y a Lux. Un drama a fuego lento hasta que Salomao recordó que seis meses no es nada y regresó por donde se fue. Con chispa. A la carrera. Entre él y Luisinho (más portugueses, cantaría hoy la grada) resucitaron un líder. Al menos, hasta que el Sporting tenga ocasión de decir lo contrario.

El problema

Atascazo en la medular

Fernando Vázquez demostró ser pertinaz. Poco importó que el ensayo hubiese resultado fallido en Riazor. Volvía su equipo a medirse al de Pablo Villa y calcó hasta donde pudo el once que había fracasado en la primera vuelta -faltaron los lesionados y Rudy, que no está-. Ausente Culio, como entonces, el míster insistió en asignarle a Juan Domínguez el escaño vacío de Valerón.

La pausa del canterano es aún más larga que la del canario. Porque el Flaco tiene más ojo para el pase y menos paciencia para la conducción. Tan próximo al área rival, el naronés hace de embudo en las contras, única arma blanquiazul durante el primer tiempo. Quizá sea tiempo todo lo que el 10 necesite para el paso al frente, pero además, sin el a la altura del doble pivote, el equipo pierde imaginación. El dúo de ayer en la medular no estuvo a la altura de sus componentes.

Wilk y Bergantiños se multiplicaron para tener bajo control cada rincón del campo. Infatigables en la recuperación, las coberturas y las llegadas sorpresa, pero incapaces de combinar. Sabotearon al oponente sin generar juego a cambio.

La operación

La batalla, por los flancos

La cautela del Dépor minimizó las opciones del Córdoba antes del descanso, pero interpuso un abismo de césped entre la zona de recuperación y la portería de Saizar. Trecho que se vio obligado a recorrer varias veces Luis Fernández. El ingreso de Borja no puso las cosas más fáciles. El madrileño sufre lejos del portero rival.

Así las cosas, el conjunto blanquiazul tomó el único camino posible: el ataque por los flancos. Luisinho y Seoane habían trasladado el peso ofensivo a la banda izquierda. El ourensano pagó con la demora en sus centros el jugar a banda cambiada, pero se animó a subir con la asiduidad acostumbrada. Hasta asumió el lanzamiento de faltas laterales y saques de esquina. Mezcló bien con el portugués, que estuvo excelso.

Por la derecha la historia fue otra durante una hora. Núñez puso empeño y colaboró en defensa, pero Laure no le devolvió el favor. Nada nuevo: el lateral cumple sin problemas como marcador, pero se borra a partir de la línea divisoria.

Por fortuna para el Dépor, Salomao no necesitó compañía. La entrada del nuevo fichaje blanquiazul alborotó definitivamente el encuentro.

El resultado

Estirón final con premio

Un lateral reconvertido y un extremo fuera de lugar (la banda natural del lisboeta es la izquierda) metieron otra marcha al partido, que parecía resuelto con empate a nada. El Córdoba se vio obligado a repartir efectivos a lo ancho en las coberturas y se destapó en el centro, donde los de Vázquez toparon con Saizar. Hasta que el meta dijo basta frente a Borja, por fin metido en el área pequeña. Su mundo.

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