Historia de un chanchullo


El pasado uno de agosto, el presidente de la AFE Luis Rubiales se dio cita en Abegondo donde se reunió con la plantilla del Deportivo un día después del dramático 31 de julio. Allí, y tras dejar alguna que otra perla contra Hacienda, reconoció que la plantilla había obtenido garantías de que cobraría el 100 por cien de la deuda concursal que el Deportivo había contraído con ella. Eso sí, Rubiales manifestó desconocer de dónde vendría la citada garantía.

Han pasado los meses y los futbolistas han comenzado a cobrar la deuda concursal. El asunto tiene miga. No tanto por el hecho en sí de que los futbolistas vayan a cobrar el cien por cien de lo que se les debía sino por las consecuencias de lo que esta situación pueda deparar.

Aquel dramático 31 de julio, en el que el deportivismo vivió un sufrimiento extremo, Tebas, Lendoiro y la AFE iniciaron la historia de lo que, cuando menos, tiene apariencia de chanchullo, sino legal, cosa que está por ver, sí ético, cuestión que salta a la vista.

Los jugadores suman prácticamente un tercio de la deuda ordinaria del Deportivo y su peso en la junta de acreedores es especialmente relevante, teniendo en cuenta que se necesita el 51 % de los créditos para sacar adelante el convenio.

Lo que se aprobará en la junta de acreedores del 10 de enero es una quita y unos plazos de pago, pero resulta que los futbolistas van a cobrar todo su dinero y, al parecer, en solo dos plazos. Sin entrar en consideraciones legales, no parece muy justo que estos futbolistas que han solucionado su problema, sean los que vayan a votar y a decidir el convenio al que se tienen que someter el resto de acreedores, quienes sufrirán un quebranto en sus deudas y un aplazamiento que, en el caso de que se apruebe el convenio de Lendoiro, se irá hasta los 17 años.

El administrador concursal anda con la mosca detrás de la oreja y ha solicitado al juez que pida explicaciones a la AFE sobre la situación. La cuestión es si la AFE podrá ahora sustentar el chanchullo de una manera legal.

¿Quién está pagando a los jugadores? Obviamente, no el Deportivo. ¿Por qué la AFE quiere votar el convenio de Lendoiro? ¿Por qué Tebas apoya también el convenio? ¿Por qué no dan explicaciones?

Si la justicia no lo remedia, caminamos hacia la consumación del chanchullo. Y eso que ayer, la Liga y los clubes manifestaron su «total compromiso con la integridad y la limpieza» en el fútbol. Un chiste.

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