Lendoiro cena solo

Alexandre Centeno Liste
Alexandre Centeno A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

No encuentra compañeros de candidatura, dos de sus apoyos de antaño se presentan contra él, los políticos huyen del palco e incluso algún empleado de confianza se ha aliado con uno de sus rivales

03 nov 2013 . Actualizado a las 12:27 h.

-Augusto, por nosotros, acepta lo que te proponen y vámonos.

-Os garantizo que nos iremos, pero nos iremos nosotros. No nos van a echar con un golpe de estado.

-Por favor, no aguantamos más.

Esta conversación, prácticamente literal, que tuvo lugar durante el mediodía del 31 de julio entre un consejero del Deportivo (en presencia del resto) y Lendoiro, es el punto de partida de un camino sin retorno del todavía presidente del Deportivo hacia un ostracismo al que le ha condenado el mundo político, empresarial, social y futbolístico. Veinticinco años después de haber alcanzado su cima personal, convirtiéndose en presidente del Deportivo, Lendoiro está solo. Cada vez más. Nadie quiere ser cómplice del responsable de que la centenaria entidad blanquiazul se encuentre en concurso de acreedores con una deuda de 160 millones de euros y un futuro incierto.

Lleva meses buscando compañeros de viaje para presentarse a las elecciones. Pero no los encuentra. Posiblemente nunca lo reconozca. Ni él, ni los invitados. Quizá hasta lleguen a negarlo. Pero diferentes locales de hostelería han sido testigos de cómo ha rogado a diferentes aliados que se presenten con él. Desde el afamado procurador afincado en Madrid Argimiro Vázquez Guillén -uno de los máximos accionistas-, hasta el ahora su rival Tino Fernández, pasando por un empresario coruñés de la comunicación. Este ha sido, que se conozca, el último al que ha intentado seducir en una cena celebrada el pasado lunes, durante la cual Lendoiro le anunció que no pensaba convocar la junta extraordinaria hasta febrero o marzo. La respuesta, como la de los anteriores, fue «no».

Viandas y champán

Atrás quedaron los días de vino y rosas en los que eran muchos los candidatos a compartir buenas viandas y champán con Lendoiro en El Manjar. No salía de A Coruña ni para acompañar al equipo en sus desplazamientos, con excepción de Champions, Madrid, Barcelona y Canarias. «El que quiera algo, que venga. Yo no tengo porque andar yendo a visitar a nadie. Y nada de venir a pedir limosna», recuerda haberle oído decir un importante agente que en su día hizo buenos negocios con él.

Ahora, ha cambiado las tortillas de Crispi -le han generado al Deportivo una deuda de cien mil euros y un gasto astronómico que jamás se llegará a cuantificar- por asadores. Para comer, El Criollo, en Santa Cristina; para cenar, Gonzaba, frente al estadio. Sus acompañantes han dejado de ser afamados presidentes de clubes e intermediarios de primer nivel. Un grupo de empleados blanquiazules se turnan para que Lendoiro no almuerce o cene solo.

La salida de Riazor tampoco es igual. Hace años un séquito de personal a nómina del club lo arropaban tras los partidos por Manuel Murguía, ahora no es raro verlo caminar solo. Solo y pensativo. Quizá tratando de entender en qué momento los más cercanos lo han visto tan débil que incluso alguno no ha dudado en aliarse con una candidatura rival. Esa cuya confirmación le ha hecho más daño anímico.

Bajo nivel en el palco

El palco es otro claro reflejo de la soledad que invade a Lendoiro. Solo políticos de segundo nivel se dejan utilizar como apoyo de una gestión llena de dudas y marcada por el maquillaje contable y el nepotismo.

Los únicos apoyos firmes que le quedan a Lendoiro son sus hijos, varios de los cuales han estado a sueldo del club; el controvertido Javier Tebas, dispuesto a apoyar una quita del 33 % y evitarle el mal trago de la apertura de la pieza de calificación; y algún medio de comunicación que silencia las numerosas irregularidades ya de dominio público al tiempo que amplifica lo que al dirigente le interesa. Porque la realidad es que ya ni su querido afilhado (Mendes) lo arropa como a Lendoiro le gustaría.