Lendoiro: «La realidad es que yo no espero nunca hasta el final»
TORRE DE MARATHÓN
El presidente, que tradicionalmente ha causado enormes problemas al Deportivo por su costumbre de apurar los plazos, sorprende afirmando lo contrario
26 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Es sabido que la indefinición de Lendoiro a la hora de afrontar los problemas terminan por agravarlos hasta el extremo. Sin ir más lejos, el retraso a la hora de componer la plantilla deportivista llevó a afrontar la segunda jornada de Liga con una plantilla insuficiente y buena parte del trabajo propio de la pretemporada por hacer. «La realidad es que yo no espero nunca hasta el final, esa es la realidad», espetó Lendoiro tras la derrota, pero se olvida de un buen puñado de ocasiones en que ha esperado hasta los límites de lo soportable, a costa incluso de poner en peligro al Deportivo.
El club estuvo a punto de descender más de una vez por impagos el último día del plazo
El pasado 31 de julio el Deportivo pasó el día más largo de su historia con el insoportable miedo de que fuera el último. Con Lendoiro en fuera de juego después de llevar al club al borde de la liquidación, los grandes acreedores, la Liga y la AFE pactaron una salida que en el último segundo posibilitó la supervivencia del club. No fue la primera vez que ocurrió una situación similar. En el verano del 2010 Lendoiro mantuvo un pulso agónico con el exdeportivista Sergio González, quien solo instantes antes de que se confirmase el descenso del Deportivo a Segunda B logró las garantías que exigía para levantar su denuncia.
Agravó la situación por no pedir a tiempo el concurso
La Administración Concursal se lamentó en varias ocasiones la tardanza de Lendoiro a la hora de pedir el concurso. «El Deportivo llegó exhausto al concurso porque llegó tarde», reconoció en varias ocasiones Julio Fernández Maestre, quien cuando entró en la sociedad se encontró con apenas mil euros en caja. La actuación de Lendoiro está presidida por el acoso y la presión a los que está sometiendo a los administradores concursales, a los que hasta acusa de no poder gastar más de lo debido.
El caso Vecindario, un ejemplo de cómo enquistar un problema por no solucionarlo
Lendoiro dejó crecer la denuncia por impago en el convenio de colaboración entre el Deportivo y el Vecindario. El club canario llevó el caso a la Federación Española de Fútbol, que le dio la razón. Solo entonces los coruñeses recurrieron ante la Justicia, que volvió a favorecer al Vecindario porque, entre otras cosas, según el juez, apelaron fuera de plazo.
Costumbre de tensar la cuerda hasta el último día del plazo de fichajes
Al cierre del mercado de fichajes de invierno del 2011, solo unos meses antes del descenso, Lendoiro anunció la incorporación del futbolista Javito, pero que resultó un completo fiasco. El Deportivo tuvo que pagarle seis meses de contrato, pero el futbolista nunca llegó a jugar porque Lendoiro no consiguió que la FIFA le concediera el pase internacional.
Dilata el proceso concursal sin llegar a pactar un convenio
Pese al gran perjuicio que supone y siete meses después de la entrada en concurso, Lendoiro sigue sin acordar nada con los acreedores de los 156 millones de euros que debe el club.