Se palpa ansiedad en el ambiente futbolístico coruñés. Ansiedad y temor a la vez, sin faltar ese ánimo latente en las ciudades españolas que cuentan con equipos participantes en las Ligas de fútbol. Aquí, el Deportivo compite en Segunda División de donde intenta saltar a Primera aunque no figure en el grupo de favoritos, pues la cátedra le sitúa alejado de la plataforma de ascenso. Pero, ojo, que esto no pasa de ser un supuesto, en tanto los resultados no confirmen al equipo por ese otro camino favorable como algunos se apresuran a anticipar a la vista del triunfo de Las Palmas.
Creo haber dicho en otros comienzos de Liga, tanto en una como en otra División, que para no incurrir en ligerezas es obligado esperar para hablar seriamente. Por ejemplo, cinco partidos jugados ya permiten un análisis aproximado sobre cualquier equipo y, si nos referimos al Deportivo, que es lo que nos interesa, resaltar que ese grupo de los cinco esta formado por ex-primeras: desde Las Palmas (ya derrotado) al Sporting de Gijón, el 15 de septiembre y, en medio, el Sabadell y Murcia. Mañana, el Córdoba en Riazor, en donde los de Fernando Vázquez buscarán el segundo triunfo que ayude al equipo en su intento por volver a reencontrarse con el futuro. Mientras esto no sucede, la ansiedad es una constante amenaza.