Riazor, tierra de hazañas

El Dépor busca una complicada victoria que selle su milagrosa permanencia en Primera


A Coruña / La Voz

A Manuel Pablo, capitán de la nave, le asaltaron ayer escenas de una de aquellas batallas. «Cuando lo de Milan -evocó el canario- acabó el partido y perdíamos por tres. Todos nos metimos en la cabeza ??remontada, remontada, remontada??». Y en Riazor desembarcó Ancelotti (el deseado); y con él Cafú, Nesta, Maldini, Pirlo, Kaká, Shevchenko... Lista enorme de futbolistas memorables para mayor gloria blanquiazul. Y a los tres cuartos de hora del 7 de abril del 2004, el Dépor ya había hecho historia.

La misma que hoy busca ensanchar. El rival es de menor postín, pero el duelo no entraña menor riesgo. Porque de aquel grupo que alcanzó unas semifinales de Champions solo quedan hoy Manuel Pablo y Valerón, nueve años más viejos y con el Flaco esbozando el adiós. Enfrente, la Real Sociedad llega sin bajas y con un hambre que no conocen el Espanyol, el Atlético y el Valladolid.

Ilusorio encomendarse al transistor en una noche en la que solo vale la victoria. La última de once finales que arrancaron como mandan los cánones: con un derbi, también en Riazor. En juego, una permanencia y poco menos que la viabilidad de un club casi centenario.

Marchena, Ayoze, Evaldo y André Santos lo verán desde la grada junto a dos descartes de última hora de un Fernando Vázquez que ayer concentró al equipo, como en las grandes citas. La última arenga del capitán: «Tenemos que machacarnos en la cabeza que hay que ganar, que hay que ganar». Sin prisas, como al Milan, porque «cuando se te agarrota la cabeza, no responde el corazón».

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