Un entrenador en el precipicio

Antón Bruquetas A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El técnico se debilita mientras a su equipo se le multiplican las dolencias

22 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Quizás fue la primera vez que le tembló la voz a la hora de analizar el rendimiento de su equipo. El entrenador del Deportivo, José Luis Oltra, no pudo ocultar el pasado jueves en la sala de prensa de Cornellá-El Prat que la derrota ante el Espanyol resquebrajó su confianza. El discurso ya no sonaba tan sólido como en jornadas anteriores, no rebosaba el convencimiento que lo adornaba durante los primeros partidos. «Vamos a hacer todo desde el punto de vista del trabajo, de la dedicación y de la profesionalidad. No puedo decir más. Queremos, pero por unas cosas o por otras no podemos hacer más», anunció con un tono pesado, casi melancólico. La figura de Oltra se debilita. El club ya evita ratificarlo en el cargo y, al mismo tiempo, a su grupo se le multiplican las dolencias.

Los fichajes

Por debajo de lo esperado

La angustiosa situación económica que atraviesa el Deportivo propició que la entidad no pudiese reforzarse con jugadores contrastados en la élite del fútbol y probablemente la responsabilidad de Oltra en la configuración de la plantilla sea menor que en circunstancias normales. De la mano de Mendes llegaron al conjunto blanquiazul piezas de saldo en busca de una oportunidad para madurar. Sin embargo, estas no terminan de resplandecer.

Destaca, por ejemplo, la baja aportación de Pizzi, a quien se le presumían galones suficientes como para liderar el ataque; o la escasa presencia de André Santos y Nelson Oliveira (lesionado durante varias semanas) en el equipo y el poco acierto de Roderick cuando le tocó formar como titular. En cuanto a los veteranos, Marchena es el único que aguanta con oficio, Abel Aguilar ha bajado el listón con el que empezó la temporada y Evaldo continúa desdibujado.

Una sangría en la defensa

Lidera la lista de goles recibidos

En el debe de Oltra figura que apenas ha variado el rumbo de su equipo pese a que desde las primeras jornadas ya mostraba una pasmosa facilidad para encajar goles. Testarudo a la hora de plantear los partidos, repitió una y otra vez que el estilo que quería imponer en el Deportivo era el del control de la posesión, del atrevimiento a la hora de irse al ataque. Pero la realidad es que solo consigue dominar en zonas intrascendentes, no muerde en la finalización y concede al rival tanto al contragolpe como en jugadas a balón parado, por mucho que su técnico se empeñe en asegurar que las ensaya con ahínco.

Su única revolución para desmontar esta sangría que ya alcanza los 39 tantos encajados ha sido relegar a un canterano como Juan Domínguez a la grada y mandar a Aranzubía a la suplencia. El resultado: todo sigue igual.

Pierde efectividad

Tres jornadas sin marcar

La debilidad que viene mostrando el Deportivo desde el inicio de Liga en la retaguardia ha propiciado que también descienda su efectividad en el ataque. La única referencia que Oltra dispone sobre el césped es Riki. El delantero madrileño, que es un gran atacante a la hora de agitar las defensas contrarias, no es tan letal a la hora de rematar. Su mejor temporada en cuanto a definición se refiere fue la pasada en la que anotó 14 goles. Por este motivo, el Depotivo necesita otro tipo de alimento para marcar.

Durante las primeras jornadas fueron hombres de segunda línea como Abel Aguilar, Bergantiños, Juan Domínguez, Pizzi o Bruno Gama quienes completaron las lagunas de Riki. Pero a estos mismos nombres Oltra ahora les exige mayor dedicación defensiva, que se vacíen para taponar los agujeros de la defensa. Esto les ha restado alegría en ataque. El Deportivo ya lleva tres jornadas sin anotar y, por el contrario, continúa encajando con la misma media de vértigo que en el inicio de la competición.

Ideas inalterables

Pocas variaciones tácticas

Lo que no se le puede negar a José Luis Oltra es que morirá con sus planteamientos. Pese a que en las últimas jornadas ha llegado a afirmar que «los resultados están por encima de las ideas» y que sopesaría modificar la forma de jugar de su equipo para lograr sumar de tres en tres, nunca acaba de llegar ese momento. En lo que va de temporada apenas ha introducido variantes tácticas. La más llamativa surgió contra el Betis cuando el Deportivo empataba a dos goles y decidió liberar a un defensa para que entrase Rodolfo Bodipo. Una sustitución que parecía propia de la voracidad de uno de los dos grandes de la Liga: el Real Madrid y el Barcelona. Con la defensa de tres, el conjunto coruñés acabó encajando el tercer gol, el que suponía haber dejado escapar un punto.

Otros condicionantes

Una alusión velada al club

El técnico siempre ha recalcado que cree que sus jugadores son lo suficientemente capaces como para competir en Primera. Con la práctica totalidad de sus futbolistas disponibles (salvo el contratiempo de Riki durante el choque), en la rueda de prensa del pasado jueves en Barcelona se intuye, por primera vez, que la situación que vive el club puede estar influyendo en el rendimiento de los jugadores.