¿Es lo mismo la intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche?
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Son dos enfermedades diferentes, la primera relacionada con la incapacidad del cuerpo para digerir un nutriente y la segunda, con la respuesta del sistema inmunológico a una molécula que considera extraña
27 ene 2015 . Actualizado a las 03:06 h.Es habitual la confusión entre la intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche. Ambas, proceden de esta secreción blanca nutritiva producida por las glándulas mamarias de las hembras de los mamíferos, pero son dos trastornos distintos, con comportamientos y síntomas diferentes. La alergia a la leche implica un rechazo del cuerpo, una respuesta anómala del sistema inmunitario a una determinada proteína, mientras que la intolerancia a la lactosa involucra a un carbohidrato presente en los productos lácteos que el cuerpo rechaza. Cuando un individuo manifiesta alergia a la leche de vaca lo que en realidad ocurre es que su organismo identifica como nocivas ciertas proteínas del lácteo y, como respuesta, empieza a producir anticuerpos. Al entrar en contacto con las proteínas, estos avisan al sistema inmunitario para que reaccione liberando sustancias químicas del cuerpo. Esta alergia manifiesta una serie de síntomas relacionados con la piel y el sistema respiratorio y su único tratamiento actual es la dieta de exclusión, es decir, regímenes que evitan leche de origen animal, sus derivados y productos que la contengan. La intolerancia a la lactosa se manifiesta, sin embargo, cuando el organismo no es capaz de digerir adecuadamente la lactosa. En este caso no tiene nada que ver el sistema inmunitario, el cuerpo no reacciona a algo que considera extraño. Sus síntomas -hinchazón, dolor abdominal, flatulencia o diarrea- solamente se pueden controlar si se evitan todos los alimentos que contengan lactosa. Actualmente existe en el mercado una amplia variedad de marcas de leche y derivados lácteos sin lactosa. Asimismo, es posible elaborar exquisitas y variadas recetas, sustituyendo estos productos por alternativas similares A los productos vendidos en el mercado como «productos sin lactosa» -leche, quesos, mantequilla...- no se les elimina, en realidad, la lactosa, sino que se les añade lactasa para que se rompa esa encima. Su sabor no varía y, por tanto, se consideran ingredientes igual de válidos que los que sí contienen lactosa para elaborar apetitosas recetas, como, por ejemplo, unas natillas tradicionales con otro tipo de leche. Natillas sin lactosa Se hierve la leche con la vainilla natural abierta a la mitad para que desprenda las pepitas. Una vez que empieza a hervir, se retira del fuego para que no se corte al mezclar la yema. Paralelamente, se separan las yemas de las claras de los huevos. Se baten las yemas y se incorporan a la leche; una vez que esté infusionada, se remueven sin dejar que se corten y se retiran. En un cuenco se prepara un fondo de frutos rojos y se rellena con la crema de vainilla. Se refrigera al menos doce horas. Una vez bien fría, se espolvorea azúcar moreno y se quema. Para la presentación, se colocan frutos rojos y una ramita de hierbabuena o menta fresca. *Puedes encontrar otras recetas similares y productos sin lactosa ya elaborados en El Corte Inglés