Caer en los brazos de Morfeo es un complejo ritual que no es tan difícil como nos puede parecer
20 ago 2014 . Actualizado a las 14:19 h.¿Por qué hablamos de dormir cuando lo que realmente queremos decir es descansar? Desde que la humanidad es humanidad, hemos vivido engañados. Aunque nos cueste admitirlo, e incluso no lo entendamos y nos rasguemos las vestiduras por la mentira, lo cierto es que no dormimos, descansamos. Es decir, durante esas horas en el que nos permitimos el lujo de recostarnos en la cama, cerrar los ojos y caer en los brazos de Morfeo, lo que estamos haciendo es recuperar la energía, la vitalidad y algunos incluso apuntan que la alegría. Así, dormir o descansar, como prefiramos, es clave para el desarrollo de nuestra vida, de nuestras rutinas. No hacerlo de forma correcta es perjudicial para el ser humano ya que lleva cogido de la mano problemas de salud como las dolencias musculares o psíquicas. Es más, se calcula que el 30 % de la población padecen trastornos relacionados con la falta de sueño, conocido popularmente como el insomnio.
Con este historial, los expertos no paran de dar consejos para imponer unas mejores rutinas a la hora de afrontar el momento de irse a la cama. Intentan así, no solo ayudar a conciliar el sueño, sino también a mejorar su calidad. Aunque no existe mucho acuerdo en este campo, lo cierto es que parece que todos coinciden en desmitificar la necesidad de dormir durante ocho horas seguidas, que podría incluso ser contraproducente. Algunos estudios apuntan a que lo mejor es hacerlo siete horas al día, ya que quienes pasan más tiempo con Morfeo tiene una mayor tasa de mortalidad. Esto estaría relacionado con la apnea del sueño, que podría bloquear la respiración del paciente y, por tanto, provocar alteraciones en la salud. A pesar de las conclusiones, apuntan a que, como en todo, al final, siempre se depende de la propia genética de cada uno.
Con este apartado claro, ¿qué podemos hacer para dormir bien?
1. Cenar pronto. Los expertos coinciden en que no nos podemos irnos a la cama inmediatamente después de ingerir alimentos. Lo mejor es hacerlo, como mínimo, 90 minutos antes. Asimismo, también recomiendan que no sean alimentos pesados o bebidas energéticas, con cafeína, con teína o con alcohol ya que son estimulantes que nos mantendrán despiertos. En el caso del alcohol, que llega acompañado en la recomendación con el tabaco, su abuso es perjudicial ya que disminuyen el oxígeno que llega a nuestro cuerpo.
2. Evitar el deporte justo antes de dormir. Estimula y, por tanto, el cuerpo tardará más tiempo en relajarse y en conseguir conciliar el sueño. Eso sí, los expertos lo recomiendan siempre que no sea después de media tarde, ya que así funcionará como desestresante de las rutinas diarias.
3. El trabajo, lejos de la cama, al igual que los artilugios tecnológicos. Si nos los llevamos a nuestro lugar de descanso, nuestro cerebro estará recibiendo un mensaje erróneo sobre el espacio dónde vamos a dormir. Lo mismo pasa con la televisión, ya que aseguran que las imágenes de las pantallas excitan el cerebro, y con él a nuestro cuerpo evitando que el sueño se concilie de forma correcta.
4. Mantener el mismo horario. Lo mejor es la costumbre, por lo que recomiendan acostarse y levantarse a la misma hora.
5. Ventilar bien la habitación. Hay que evitar que la habitación esté demasiado caldeada ya que reducirá la capacidad de iniciar el descanso. Pensemos en los calurosos días de verano en el que el calor nos acompaña hasta la cama. Así, no solo aconsejan airear durante el día o justo antes de dormir, sino que también lo ideal es mantener la humedad en un rango bajo.
6. A oscuras. El ojo humano es sensible a luz por lo que si el negro no es nuestra visión en la cama nos costará más conciliar el sueño y, por tanto, descansar mejor.
7. Ropa cómoda. La cama no es una pasarela, por lo que hay que evitar que sea ajustada o con botones, que impedirá que nos podamos mover durante el sueño. Y es que los expertos aseguran que en una hora de sueño, cambiamos de posición entre cinco y diez veces.
8. El secreto del colchón y de la almohada. Son claves para dormir, descansar y conciliar el sueño. Aunque no lo consideremos así, lo cierto es que durante siete, ocho o nueve horas son los encargados de cuidar de nuestro cuerpo. Ellos son los encargados de evitar que nuestro cuerpo se despierte dolorido, por lo que su elección es clave para triunfar y levantarse con las pilas cargadas. ¿Cuáles son las recomendaciones? El colchón debe mantener la columna vertebral alineada, tanto si elegimos dormir boca arriba como de lado o boca abajo. También deberá tener la firmeza en función a nuestro tono muscular y además deberán cambiarse después de una década de uso. Aunque puede parecer un universo complejo, lo cierto es que solo hay que tener en mente un par de parámetros: los viscoelásticos son los más adaptables, los de espuma aportan la firmeza de siempre, los de muelles son los más firmes, los de gel están pensados para los durmientes que sufren calor durante la noche, los de látex son los más naturales. Ahora, solo queda elegir el mejor. En El Corte Inglés cuentan con una amplia variedad de colchones para probar cual va mejor con cada uno de nosotros.