Los críticos consideran a George Clooney entre los mejor vestidos.
08 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.No hay tarea más compleja que definir la elegancia. Pero en los ámbitos de la moda y la antropología este concepto se asocia con la expresión de la personalidad. La elegancia, según el escritor romántico Honoré de Balzac, es «la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos». Para esto se necesita dinero y un gusto exquisito para adelantarse al resto y crear tendencia. Sin embargo, también reside esta característica en el habla y la voz, las manos y el cuidado, los gestos, la calidad del cabello y el corte, la forma física y la línea del cuerpo, los andares y, en definitiva, el carisma. La única forma de saber si poseemos algo más que buenas maneras es fijar la vista en aquellos modelos o iconos que el cine, el deporte o la música nos brindan. El gentleman El buen gusto depende de la educación y de los placeres que haya probado. Hoy la elegancia se asocia al tradicional traje de corte clásico. Fue fundamental la tendencia establecida por los grandes intérpretes del séptimo arte de las décadas de 1940 y 1950. Actores estadounidenses como Gary Cooper o Cary Grant dejaron sentadas las bases del buen vestir. Este aire de eterno caballero cuenta aún con adeptos del tipo de George Clooney o Pierce Brosnan, actores cuyo look trasciende al personaje que interpretan. Todos los que se pusieron en la piel del Agente 007 conservan ese halo señorial, a imagen y semejanza del legendario James Bond: Sean Connery, Roger Moore, Timothy Dalton y el propio Brosnan, entre otros.