Las bandas se benefician del intercambio legal de sus canciones La Red catapulta a grupos noveles como Arctic Monkeys y cimenta su éxito
20 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La aventura musical de Arctic Monkeys comenzó como la de la mayoría de las bandas. Cuatro adolescentes que exprimían sus guitarras y tocaban en bares para sus amigos de Sheffield, en el Reino Unido. Fue en estos conciertos donde repartían gratis cedés con grabaciones domésticas de sus temas y eran estos mismos amigos los que se intercambiaban las canciones a través de las redes P2P ( peer to peer ) en Internet. Los propios Arctic Monkeys contribuyeron a la difusión ofreciendo sus temas en formato MP3 desde su propia web o en el sitio MySpace, una red virtual donde otros grupos exhiben sus talentos y los aficionados se conocen y comparten sus pasiones en bitácoras y foros. De este modo, el grupo pasó de su formación en el 2002 al estrellato en apenas dos años: cada vez más gente conocía sus canciones, su radio de conciertos se fue ampliando progresivamente y en cada actuación crecía el número de personas que coreaban sus estribillos. Y sin haber publicado un disco. Aun así, cuando les llegó la hora de firmar por el sello independiente Domino, nadie esperaba que entrase directo al número uno de las listas del país, ni que y se despacharan en una sola semana 360.000 discos de su álbum de debut Whatever people say I am, that's what I'm not . Lo que era un secreto a voces se convirtió en un éxito en toda regla: giras con el cartel de no hay entradas, portadas en las revistas y elogio crítico; el semanario New Musical Express ( NME ) encargó una encuesta para averiguar los cien mejores álbumes británicos de todos los tiempos, que dejó a Arctic Monkeys en una envidiable quinta posición, por delante de Blur, Pulp, The Clash y los mismísimos Beatles. Sus próximos conciertos en España, los días 16 y 17 de mayo en Barcelona y Madrid, están completos. Comunicación Pero además de catapultar al grupo con el estribillo del verano - I bet you look good on the dancefloor -, la historia de Arctic Monkeys es un espaldarazo para los defensores del intercambio de música en Internet. La comunicación entre fans funcionó mejor que el departamento de mercadotecnia más curtido y desmontó la teoría de las multinacionales del disco: que el público no está dispuesto a pagar por lo que puede conseguir gratis. Cada vez son más los grupos que apuestan por ofrecer su trabajo gratuitamente en la Red y este sistema convive con la difusión tradicional en cedé. La popularización de las licencias Creative Commons, que permiten la libre circulación de material sin ánimo de lucro y siempre que se cite su procedencia dan cada vez más peso al llamado copyleft frente a lo que muchos interpretan como un restrictivo copyright que sólo beneficia a la industria. Llega Murdoch Pero los grandes también saben aprovecharse de la situación. MySpace ahora forma parte de Fox Interactive Media, cuyo último propietario es el magnate Rupert Murdoch, y la letra pequeña, esa que pocas veces se lee, del contrato que suscriben los grupos deja en la práctica control absoluto a la compañía sobre las creaciones alojadas en sus servidores. De los 59 millones de usuarios de MySpace, más de un millón son músicos que difunden su trabajo, como los gallegos Samesugas, Mega Purple Sex Toy Kit o Cubala. A ellos puede pasarles lo mismo que a Arctic Monkeys, que tuvieron que recurrir a procedimientos legales para evitar perder los derechos sobre sus propias canciones. MySpace sólo alberga las maquetas de sus temas y el álbum se considera un trabajo distinto a efectos de copyright .