El abanico de precios y prestaciones es enorme: de 30 a 600 euros hay de todo Los más caros tienen disco duro para grabar programas o descargar vídeos de la Red
24 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Un consumidor entra en una tienda para adquirir un reproductor de vídeo digital. Ante sus ojos se encuentran decenas de aparatos de forma similar, pero muy diferentes en cuanto a naturaleza, prestaciones y, por supuesto, precio. ¿Cuál comprar? Las explicaciones del dependiente de turno pueden resultar extrañas. Posiblemente le dirá que los más baratos (a partir de 30 euros) son los que reproducen más formatos y que los más caros sólo permiten ver discos DVD normales. Los aparatos de vídeo digital -portátiles aparte- pueden clasificarse en cinco grandes grupos: reproductores DVD, reproductores Divx, combos DVD-VHS, reproductores-grabadores, y reproductores-grabadores con disco duro. Los primeros son los más sencillos y están condenados a la extinción. Las grandes compañías se han rendido a la evidencia y ya fabrican reproductores compatibles con los principales formatos de vídeo digital (DivX y Xvid) que pululan por la Red. Para sacarle partido a un reproductor DivX hace falta un ordenador con conexión a Internet y grabadora. Ojo, hay películas que se ven perfectamente en el pecé y el vídeo no es capaz de reproducirlas. Puede que el formato no sea compatible o que sea más reciente que el aparato. Hay que fijarse mucho a la hora de comprar: no importa tanto el precio, sino la compatibilidad con los formatos más extendidos (DivX y Xvid por lo menos) y la posibilidad de actualizar el cerebro ( firmware ) del reproductor. Para grabar de la televisión hay varias alternativas: la primera y más sencilla la componen los combos, unos aparatos híbridos que incluyen un reproductor DVD y un vídeo VHS de los de toda la vida. Otra posibilidad es adquirir un reproductor-grabador, pero esta modalidad no ha cuajado por dos razones. Uno, los discos DVD vírgenes salen caros; y dos, una nueva tecnología los ha desplazado: los reproductores-grabadores con disco duro. Son los más caros (a partir de 300 euros), pero también los más completos. Permiten grabar de la tele y almacenar programas. Y sin estrecheces: los modelos que cuentan con 160 gigas de memoria dan para guardar hasta 355 horas de vídeo. También ofrecen muchas posibilidades de edición. Mientras se graba el final de una película se puede ver el inicio, ir adelante, volver atrás y cambiar de escena. Es el futuro.