Más rentable que los grelos

Nacho Mirás SANTIAGO

TENDENCIAS

La leira párking es un negocio pujante que da servicio a miles de personas El peculiar aparcamiento del Clínico de Santiago recauda en una sola jornada seiscientos euros

24 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La producción agropecuaria ya no es lo que era. Y, si no, que se lo pregunten a los que han encontrado una manera de sacarle provecho a la tierra sin tener que regar o sachar, sin sembrar ni dar sulfato: a los inventores de la leira párking, una industria pujante en la Galicia del siglo XXI; nunca salió tan rentable el metro cuadrado. Al margen de ferias como la de Padrón o certámenes gastronómicos que convierten muchas fincas transformadas para la ocasión en auténticas máquinas de producir dinero, dos de las leiras párking que más movimiento tienen se encuentran en Santiago, junto al modernísimo Hospital Clínico, en la zona de A Choupana. Son las once de la mañana del jueves. El recinto hospitalario ni siquiera tiene capacidad para que estacionen quienes trabajan en él, así que los usuarios lo tienen realmente complicado. Pero Silva, un tipo nervioso que va y viene sin parar, parece haber encontrado la solución. El terreno de su propiedad que se sitúa casi frente a la entrada del hospital Gil Casares soluciona, por un euro cincuenta, los problemas de estacionamiento. Silva tiene muy poco tiempo, todo el rato atendiendo a conductores que entran, salen y pagan. -¿E cantos caben aquí? -Aproximadamente, movéndose, sobre cento e pico ou algo máis. La cuenta es muy gallega, pero no muy exacta. Y es que la leira de Silva se estira y se encoge en función de las necesidades. Si uno tiene mucha prisa, puede dejar las llaves puestas y alguien se encargará de mover el coche. -¿E nestes terreos non van construír? -Si, pero mentres non fagan o polígono... Aunque sólo se muevan al día unos cuatrocientos coches -que pueden ser más-, la empresa recauda en una sola jornada seiscientos euros, y eso no está nada mal si se tiene en cuenta que la inversión es casi inexistente: no hay gastos de luz, ni de seguro, ni de limpieza del local, ni nada de nada. Tampoco te dan una factura ni existe un aseo; es una leira párking, un campo en el que crecen coches en vez de grelos, cosecha rápida y sin plagas. Como todo en la leira párking, la rotulación también es artesana. Se han esforzado por utilizar colores reglamentarios, una pe blanca sobre fondo azul, pero toda la obra no habrá costado más de seis euros en pintura. Un muro viejo, una reja desvencijada, el solar a monte, sin asfalto, sin siquiera una miserable gravilla... pero cumple su función. «Aparcadero sin límite», reza otro cartel que es pieza única. «No responde de los golpes ajenos», especifica otra señal. -¿Canto tempo levan co negocio aberto, Silva? -Pois medio ano ou así -E da para vivir... -Vai dando, pero tamén teño que pagarlle á xente, que agora teño xente traballando. -¿E cantos son? -Somos tres, pero bueno, déixote, que teño moito chollo. Silva se pierde bajo un eucalipto y empieza a darle órdenes a una conductora para que optimice el espacio. Luego sigue recaudando su euro cincuenta, y suma, y sigue. Los vecinos de la leira párking de Silva aportan un detalle. ¿Sabe cómo le llaman popularmente a la finca que ahora se usa como aparcamiento? «¡A finca do calderillas!».