La nueva ley dispara el negocio antitabaco, que este año moverá más de 37 millones de euros En las farmacias arrasa un pitillo con valeriana desarrollado por la Universidad de Santiago
15 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Los españoles se han gastado en enero cinco millones de euros en productos para dejar de fumar. El negocio antitabaco está beneficiando sobre todo a los despachos de farmacia, pero también a las tiendas de chucherías, librerías, psicólogos, consultoras y empresas especializadas en gestión de conflictos que asesoran a las compañías en las que la implantación de la ley antitabaco está originando algún tipo de disensión. Si las previsiones no fallan, se calcula que este año los ex fumadores generarán un gasto extra de 37 millones de euros, que incrementará sensiblemente los 27,6 que se anotaron en el 2005. Algunas farmacias, caso de la Peñalver, ubicada en la calle Riego de Agua de A Coruña, se ha especializado en terapias antitabaco para atender una demanda creciente que, según explica la farmacéutica Rosa María Rodríguez, ya se disparó el año pasado. Una persona que acuda a este establecimiento se somete en primer lugar a dos test (el de Fagerström, que mide el grado de dependencia, y el de Richmond, que explicita la motivación), en función de cuyos resultados se somete a una u otra terapia antitabáquica. «Aquí hacemos un seguimiento del paciente durante un total de doce semanas, en las que determinamos las ganas de fumar, la irritabilidad, el cansancio, el apetito, el estreñimiento o la alteración del sueño», explica Rosa María. Entre los productos nuevos, uno muy nacional, el cigarrillo antitabaco Ronid, que distribuye en España y Europa la gallega Exclusivas Iglesias, y que ha sido desarrollado por la facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago. Fabricado en Silleda por el laboratorio Dinor, llegó a las farmacias el 9 de enero y está siendo una de las estrellas del arsenal de los ex fumadores. «Está yendo fabulosamente bien», explica Álvaro Blanco, jefe de ventas de Exclusivas Iglesias. «Es una fotocopia de un cigarrillo -pero de plástico- que resuelve dos problemas: tener algo en la boca y recibir un calmante para la ansiedad, gracias a la valeriana que lleva incorporada a la composición».