Cómo cancelar una línea telefónica

La Voz F. T. | REDACCIÓN

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El primer consejo, prescindir de los 902 para dar de baja el servicio Las organizaciones de usuarios preparan listados con las mejores y peores compañías del sector

07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Evitar las cancelaciones a través del teléfono. Ésta es la primera máxima que deben tener en cuenta los miles de personas que desean dar de baja una línea de telefonía y que se encuentran con los problemas y demoras conocidos por todos. No en vano, este sector es el tercero más denunciado por los consumidores -tras la vivienda y los servicios bancarios- con una evolución que el Instituto Nacional de Consumo cree seguirá creciendo. Así, en el año 2004 se tramitaron 110.000 quejas y reclamaciones relacionadas con el mal funcionamiento de un sector en auge, cuyos servicios de atención al cliente no están evolucionando en consonancia. Pero ¿por qué es tan difícil dar de baja una línea telefónica? «En estos momentos, la atención al cliente no es importante para captar y fidelizar al usuario. Las compañías siguen prefiriendo las campañas específicas. Pero cada vez más, nos estamos dando cuenta de que lo barato puede salir muy caro. A medio plazo se vislumbra un cambio que perjudicará a aquellas empresas con malos servicios de atención al cliente». Pocos controles Rubén Sánchez, portavoz de Facua, cree que la Administración no está escuchando debidamente a los usuarios de telefonía. «Industria no realiza los controles necesarios», asegura, al tiempo que reclama un listado con las mejores y las peores compañías que sería muy útil para los consumidores. Ellos mismos elaboran estos días una encuesta nacional sobre la calidad de las compañías telefónicas que pretenden que sea el primer baremo del que podrá disponer el cliente. Mientras esto no sucede, las organizaciones de consumidores recomiendan que no se tramiten las bajas a través de los teléfonos de atención al cliente. Muchas veces son líneas 902 que resultan muy caras -y muy desesperantes, con esperas de hasta 45 minutos-. Este sistema de cancelación suele ser, además, el subterfugio de las compañías para demorar la baja.