El coste de las plataformas de «streaming» se dispara un 82 % en solo diez años
TELEVISIÓN
El encarecimiento y la multiplicación de oferta reactivan la piratería por primera vez en años
25 ene 2026 . Actualizado a las 15:42 h.Las plataformas de streaming se han convertido en un servicio esencial en nuestros hogares. Nacidas como cómoda alternativa a la carta a la televisión tradicional, una década después de su desembarco en España, su multiplicación y encarecimiento en los últimos años presentan cada vez un mayor desafío para las economías domésticas, hasta llegar a representar 158 € de gasto anual por familia.
Se podría pensar que su subida de precio ha venido de la mano del encarecimiento de la vida. Pero nada más lejos de la realidad, ya que el aumento de sus tarifas ha sido muy superior a la inflación. De media, los servicios de vídeo bajo demanda se han encarecido en 10 años un 81,7 %, según un informe de la EAE Business School, mientras que la inflación general acumulada lo ha hecho un ya bastante doloroso para el bolsillo 18,5 %. Todo un abismo provocado por subidas constantes cada 2 o 3 años que se explican por varios factores concatenados y acelerados.
Aunque España ya contaba desde años antes con su propia plataforma de streaming con tarifa plana, Filmin, el bum de los servicios bajo demanda se produjo tras la llegada de Netflix en el 2015 sin ningún rival en el campo del mainstream. Desde entonces, el número de plataformas no ha dejado de crecer. HBO y Prime Video aterrizaron un año después, y Disney+ y Apple TV se sumarían en el 2019, todas ellas con competitivas tarifas para enganchar nuevos usuarios.
La cada vez mayor competencia entre servicios provocó una fragmentación del consumo que solo vio mitigadas sus consecuencias para las empresas debido a la pandemia de coronavirus. Con el confinamiento de los ciudadanos en sus hogares, las plataformas vivieron su edad de oro, con una subida de suscriptores sin precedentes. Se habían convertido en el negocio del momento, lo que hizo que se redoblasen los esfuerzos para atraer a nuevos usuarios y mantener a los clientes.
Esto se tradujo en una inversión cada vez mayor en producciones propias directas para streaming, con mayor calidad técnica, intérpretes o directores de renombre o la adquisición de franquicias y marcas costosas para desarrollar nuevas series y películas. Y, por primera vez, la rentabilidad del hasta entonces pujante vídeo bajo demanda comenzaba a resquebrajarse. La filosofía inicial de una tarifa plana barata con alta calidad de imagen, sin restricciones para compartir cuenta y sin publicidad empezaba a hacer aguas.
Pero la pandemia tuvo otro efecto que las empresas de entretenimiento pudieron utilizar a su favor: el streaming había dejado de ser una simple moda para convertirse en una necesidad para las familias en el ámbito doméstico. Y los servicios no dejaron pasar la oportunidad. Se aprovecharon de la situación para repercutir los crecientes gastos en sus clientes, empezando una escalada de tarifas en los años siguientes que, de momento, no parece tener techo.
En ocasiones, las plataformas trataron de enmascarar esa subida de precios con nuevas tarifas más o igual de baratas, pero que, en la práctica, suponían un deterioro notable de las condiciones del servicio, con restricciones a las cuentas compartidas, una reducción de la calidad de imagen o la inclusión de publicidad.
Pero lo cierto es que el mismo plan estándar con el que Netflix se estrenó a 9,99 € al mes vale ahora, con las mismas condiciones, 13,99 €. Y su plan prémium se disparó desde los 11,99 € mensuales a 17,99 €. Caminos similares han seguido el resto. Disney+ empezó con 6,99 € y HBO, con 7,99 €, y ambas tienen ahora mismo esa tarifa sin publicidad a 10,99 €, tras una última subida en el 2025. Todas ellas han añadido, además, sendos planes con publicidad a 6,99 euros. Por su parte, Apple TV pasó de los 4,99 € mensuales de su estreno a los 9,99 €. Y SkyShotime, que empezó en los 5,99 € al mes en el 2023, va ya por los 7,99 € en la tarifa sin anuncios.
Prime Video ha sido, seguramente, la más radical en su subida. Tras una tarifa inicial en el 2016 de solo 19,99 euros al año sin publicidad, incluida en la suscripción prémium de Amazon, su precio se ha más que duplicado, con 49,99 euros anuales a los que habría que sumar un suplemento de 1,99 euros al mes para quitar la publicidad.
En cuanto a las españolas, Filmin ha sido la más comedida en su aumento de tarifas durante años, pero también ha acabado cediendo. Tras mantenerse en los 7,99 euros al mes hasta el 2023, subió su plan mensual dos euros en el 2024, aunque aguantó sin encarecer su plan anual hasta un año más tarde, cuando subió desde los 84 euros a los 99 euros. Movistar Plus+ Lite, por su parte, subió de los 8 € iniciales a los 14 € en el 2024, pero reculó y redujo la tarifa a 9,99 € meses después. La última en llegar, Atresplayer, se estrenó a 4,99 € ya con un plan que incluía publicidad y subió desde el año siguiente un euro.
Aumento de la piratería
El encarecimiento de las tarifas y la multiplicación de las ofertas y opciones simultáneas se nota en las economías domésticas, con un gasto anual de 158 euros en plataformas de pago. Por ello, cada vez son más los usuarios que deciden darse de baja, a pesar de valorar la comodidad, el diseño de interfaz y la calidad de los catálogos.
Pero ello no significa que los usuarios dejen de consumir sus contenidos audiovisuales preferidos. Y, aunque quedan muy lejos aquellos tiempos en los que la gran mayoría del consumo audiovisual se hacía a través de la piratería —una práctica en caída libre desde la irrupción de las plataformas— por primera vez desde la pandemia la tendencia parece estar invirtiéndose. En el 2024, el consumo de piratería volvió a crecer, en un nada desdeñable 9 %, según el estudio del Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2024, y la subida ha sido especialmente acusada en el caso de películas y series, con un ascenso del 12 %, hasta suponer el 39 % de los consumidores de este tipo de contenidos.