Grabar capítulos con público en el plató alivia las risas enlatadas en las comedias de situación norteamericanas y acerca la televisión al teatro. El recurso también sirve para que los guionistas tomen la temperatura de la reacción que sus tramas provocan en el público. Cuando Tom Selleck se convirtió en el novio de Mónica en Friends, la serie tuvo que dejar de grabar muchas escenas en presencia de los fans, porque cada vez que el viejo Magnum aparecía en el plató la ovación era tan grande que había que repetir las tomas.
Con ese sistema ya dominado, algunas series han hecho de forma excepcional la pirueta de emitir en riguroso directo. Un ejemplo sonado fue el de Urgencias, que abrió su cuarta temporada con un capítulo en tiempo real, algo que, en un país con dos prime time, obligó a hacer dos pases, uno para la costa este y otro, para la oeste.
En España el caso más rompedor fue el de 7 vidas, que celebró sus doscientos episodios con una entrega que fue puro teatro y que aún conserva, repasada hoy, la frescura de una emisión sin más cortes que los publicitarios y en la que los actores hacían muchos esfuerzos para poder aguantar la risa.
Velvet también quiere hacer historia con su despedida con un regalo especial a su audiencia. Varias escenas emitidas en tiempo real convertirán su fin de fiesta en un acontecimiento televisivo.