Sostiene Frank Underwood que el camino hacia el poder está pavimentado con hipocresía y víctimas, nunca con arrepentimiento. En su lógica preventiva, el protagonista de House of Cards, que conoce de primera mano las ingratas servidumbres que conlleva estar ubicado en la cima de la cadena alimenticia, se ofreció en persona a Pedro Sánchez en aquel capítulo de estreno de Comité Federal del primer sábado de octubre para hacerle el trabajo sucio y certificar, de paso, que la difícil senda hacia la investidura en España también habrá de tener sus bajas.
Aquel día lo pasaron los españoles asomados a Twitter, que vivió uno de sus días más ajetreados, caóticos y divertidos, y al kilométrico seguimiento que emitió La Sexta Noticias a lo largo del día. Comprobaron así que las series de ficción se quedan muy cortas cuando los instintos humanos afloran en toda su plenitud. «Si no te gusta cómo está puesta la mesa, dale la vuelta a la mesa», razonaba el maquiavélico congresista en una de las entregas del culebrón que enganchó a Obama.
Hoy Al rojo vivo espera revalidar su éxito con el segundo capítulo en directo del Comité Federal, acompañado esta vez por un informativo especial en La 1 para seguir lo que se podría ser el previsible desenlace y final de temporada. Hoy Underwood no está ni se le espera.