Nuestros peores temores están al acecho». Los ejecutivos de Lionsgate parecen haber hecho suya esa frase genial que escupe Don Draper en Mad Men, la serie de mayor éxito del estudio con base en California, al responder al avance de plataformas como Netflix o Amazon con una jugada financiera estratégica. Los creadores de la trilogía Los Juegos del Hambre han adquirido la red de tele para abonados Starz, competidor de HBO. La unión, que probablemente dará un giro a la industria del entretenimiento, puede blindar a Lionsgate ante esa supuesta desaparición de las salas de cine a la que los apocalípticos auguran un final semejante al del papel. O no. Porque como aprendimos en películas como Interstellar, cuando caes en un agujero negro puedes pegártela del modo más violento, o salir totalmente reiventado. Lionsgate y Starz han construido una nueva nave que pretende conquistar el mundo del entretenimiento apoyándose en unos beneficios estimados de 4.000 millones de dólares anuales. Pero lo importante de ese viaje por la galaxia audiovisual es que aprovechen la alta rentabilidad para ir más allá. ¿Cómo? Alimentando el talento de nuevos creadores porque son ellos los que permitirán la supervivencia del cine. Palabra de Don Draper: «El éxito viene de destacarse, no de encajar».