Cosas de críos

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

TELEVISIÓN

La televisión es para los niños. O más bien no. Pero últimamente no dejan de aparecer programas en los que los pequeños de la casa se convierten en chefs de alto copete, o en estrellas del pop, o comentan la actualidad... La última ocurrencia televisiva relacionada con los niños es crear una cohorte de comentaristas y analistas políticos de entre 7 y 11 años que tanto sacan a relucir el tema de Venezuela -si es que ellos entienden algo de lo que es el tema de Venezuela- como se emocionan porque algún político promete acabar con los deberes en primaria. Ante la duda, las televisiones ponen niños. Porque los niños son naturales y graciosos. Porque los niños siempre venden. Y sinceramente, ya basta. Basta ya de llenar horas de programación con niños que en vez de ser niños y hacer cosas de niños -como volver con las rodillas rascadas y el pantalón roto a casa después de una final de la Champions en el patio del colegio- son adultos resabiados encerrados en cuerpos pequeñitos. Ya basta, porque aunque la televisión esté llena de niños, la televisión no es para los niños. Solo hay que ver las barbaridades que se escuchan y se ven en horario protegido. O las horas a las que se han emitido programas de niños pensados para niños. Porque en los canales generalistas ya no se ven dibujos a la hora de la merienda. Solo caricaturas de gente que se cree famosa. Críos. Queremos una tele donde salgan adultos. Por favor.