¿Alguna madre normal?

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Si la normalidad se construye de la suma de las diferencias, hay mucho que sumar alrededor de la anormalidad extrema que se refleja en la televisión en torno a la maternidad. Con la misma expresión ojiplática que le pone a la vida Samanta Villar, los espectadores asistimos atónitos a esa manera tan suya de contarnos su embarazo y su parto. En todo su esplendor. Un modo aplaudidísimo por la audiencia, ávida de que le cuenten cualquier cosa desde el límite, esté donde esté. Samanta se giró al lado oscuro de la fuerza para contarnos que la maternidad está idealizada y que muchas tenemos miedo de decir abiertamente lo que pesa para brindarnos comparaciones muy de reality: «Los tres primeros meses fueron peores que estar 21 días en un barco pesquero». En ese vaivén, y al tiempo que ella nos mareaba ante la cámara, Pilar Rubio contaba en El Hormiguero las nuevas técnicas hipopresivas que consiguen que a los dos segundos de dar a luz las abdominales luzcan abrillantadas y relucientes como su sonrisa. Pilar lo dice a su modo, haciendo de la vida y de la maternidad un eslogan de gym: «Con ejercicio el embarazo es otra cosa». Entre Samanta y Pilar hay un puente enorme de mujeres, más del estilo Pavofrío, que viven la maternidad como otro show diario, pero mucho menos snob. Tampoco son muy de anuncio, pero tienen un ritmo y un ejercicio para reventar el share. Solo hay que entrar en una casa... normal.