«La voz» del baile


Las sillas giratorias y el pulsador de La voz se han revelado como hitos de la iconografía televisiva reciente. Sus audiciones a ciegas constituyen, con diferencia, la parte más hipnótica del concurso de cantantes que rompe récords en Telecinco. Top Dance es el mismo reality, pero protagonizado por bailarines, aunque, por razones evidentes, puntuar a los participantes con los ojos cerrados era un hándicap de difícil solución. Esa emoción, en el nuevo concurso de Antena 3, intenta suplirse con un termómetro que mide las emociones del público e indica lo cerca o lejos que queda cada concursante de alcanzar su sueño. La primera llave para elegir a los concursantes la tiene, pues, el público, lo que diluye el papel central de un jurado, compuesto por Rafael Amargo, Bustamante y Mónica Cruz, que evita así mojarse más y explayarse en circunloquios de juez televisivo para expulsar a alguien, eso sí, con cariño.

Los concursantes de Top Dance no parecen herederos del talento de Nijinsky, pero tienen ganas de «darlo todo» y, sobre todo, muestran a cámara algo que en estos programas es tan importante como el talento para bailar: emotivas historias de superación, detalles biográficos que compartir y caracteres impetuosos como el de la gallega Palomeitor, que promete dar grandes momentos dentro y fuera de la pista de baile.

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«La voz» del baile