Diez años en buena forma


Es lógico que La Sexta celebre con fuerza su primera década de vida, alcanzada ayer. Motivos no le faltan para estar de enhorabuena. La cadena verde, además de consolidarse como la tercera privada más vista, ha logrado, sobre todo, rebasar al resto en el ámbito informativo, un propósito aventurado de inicio pero que se comprobó atinado. La emisora no tiene los telediarios más vistos pero, a ojos del espectador y debido a su afán por la actualidad, es, sin duda, el referente. El hecho de que sus muchos detractores se vean casi «obligados» a seguirlos o a visitarlos en el plató lo demuestra.

Desde su integración en Atresmedia, La Sexta ha apostado con relativa autonomía y sin disimulo por un estilo combativo y escorado a la izquierda, denostado por tendencioso, pero que ha sabido perseguir y empatizar con un público necesitado de explicación, humor y agudeza. Formatos audaces y con múltiples enfoques afianzan una identidad muy marcada que tiene éxito y, sobre todo, es coherente.

Aún así, no todo son alegrías. La ficción propia y ciertos espacios de entretenimiento (como el poco tentador A mi manera, un fracaso reciente) aún son un debe para la buena salud de la cadena. Una carencia que será más incómoda si el cansancio de la política en televisión, que ya se nota, se le vuelve en contra.

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