Los que crecimos viendo a Fernando Arrabal subido a la mesa de metacrilato gritando «El milenarismo va a llegar» entendimos enseguida que cualquier guion es bueno si se sale de lo establecido en un directo. Entonces no había trending topic, pero sin mando a distancia el impacto mediático era muy superior al de hoy en día. El milenarismo nos barrió a todos como otros golpes televisivos que marcaron historia, sobre todo gracias a la periodista Mercedes Milá que conseguía establecer un clima extremo con sus invitados hasta dar con ese minuto glorioso; a ella le debemos el «Yo vengo a hablar de mi libro», de Umbral, y las habilidades anales del nobel Camilo José Cela, entre otras. Luego llegó la espantá, la evolución natural del directo, que ya ha pasado a ser todo un género con buenos maestros. Chábeli fue la primera en aquella Tómbola que era, efectivamente, como para salir corriendo, si uno no sabe a lo que va ¡y lo saben! Como le pasó después a Sánchez Dragó, a Jorge Javier o a Belén Esteban, que hizo de la espantá un número de circo personal, y así ha sido hasta el último hit de Los Gemeliers en Land Rober. Que no necesita, claro, un análisis profundo cuando el máximo interés para ellos es dar el cante. ¿O a qué fueron a Land Rober? ¿A hablar de su libro? ¿A confesar sus habilidades anales? Con invitados tan desbordantes de éxito el plató puede llegar a ser un espanto.