Todos en busca de la nostalgia

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Al tercer éxito del bum de Yo fui a EGB hay que sumar toda la corriente que se ha instalado en televisión con el regreso al pasado. No era el «regreso al futuro» que pronosticó Doc Brown junto a Marty McFly lo que nos esperaba en este presente incierto, sino una acomodada nostalgia de la infancia que no acabamos de perder. Como generación, dicen, los que nacieron rondando los 70 y los 80 sufren el síndrome de Peter Pan, perdidos en esa X que les dio nombre en conjunto y que los perfila felices en el mirar atrás. En un «antes» continuo que los prolonga en la nostalgia como emoción intensa. La misma que los ha atrapado como espectadores. Cada vez que la tele remite a esos maravillosos años la audiencia se dispara con fervor en todo ese micromundo ya icónico. Como cada uno de los objetos y recuerdos de Yo fui a EGB que triunfan en papel y en la Red, el público se entrega al Un, dos, tres y cualquier referente de entonces. Pasó el jueves con el capítulo que aupó en el share a los Alcántara cuando aparecieron en el concurso y a todos los que se engancharon al reportaje posterior. Ochéntame otra vez es otro filón envuelto en toda la inocencia de coger todo lo bueno del tiempo pasado que, de esta manera, siempre fue mejor: desde el 3x4 de Julia Otero, al humor de Martes y Trece o los informativos de Campo Vidal. Quién nos iba a decir que el futuro estaba allí.