Para los desencantados con Cuéntame, para quienes creían que es imposible estirar más la ficción, para aquellos que se deprimieron con la separación de los Alcántara y cayeron en el pozo de la insatisfacción con unas tramas en las que los sucesos trágicos se cebaban con ese clan, para todos esos que se espeluznan con que la abuela Herminia vaya rejuveneciendo a medida que pasan los años, para todos ellos fue ese primer capitulón de su regreso en la temporada ¡17! Un «no va más» que consiguió en su vuelta más de tres millones de espectadores. Cuéntame no solo sigue viva sino que han sabido darle de nuevo ese aire acogedor que necesitaba para auparse con suerte. Y se la jugaron a Antonio Alcántara, con toda la intensidad y naturalidad que le sabe dar Imanol Arias. Porque si algo funciona en esta serie eterna es la familia y la complicidad que se establece con todos los personajes. Van pasando los años y consiguen que te pongas en casi todos los papeles como si fueras el protagonista. Así que cuando no ves a tu madre reflejada, ves a tu padre, o a tu abuela, o a ti misma, en aquel 1984, saltando con el patinete, el disco de Thriller bajo el brazo y moviendo el esqueleto al ritmo del hit de Alaska. Si diecisiete temporadas después, ¡diecisiete!, aún seguimos metidos en ese salón de San Genaro es porque al lado de los Alcántara el tiempo pasa volando. No se vayan todavía, aún hay más.