Luces y sombras del rey Sol

Beatriz Pallas ENCADENADOS

TELEVISIÓN

02 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

No podía ser de otro modo. La serie Versailles, que recrea la historia del rey Sol, es la más ambiciosa, dicen también que la más opulenta, de la televisión francesa, aunque para disgusto de los galos la serie esté rodada en inglés y tenga un acento más bien británico también en sus formas, con personajes que parecen extraídos del Macbeth de Shakespeare.

El majestuoso Versalles se convierte en protagonista para mostrar sus jardines y fuentes a vista de dron mientras su suena una extemporánea música actual que recuerda al espectador que los tules y los brocados se conjugan en pasado. La serie aprovecha el palacio como suntuoso decorado y se adentra en su Galería de los Espejos, pero en realidad Versailles es como el Rosebud de Ciudadano Kane, la excusa para contar la historia del maquiavélico Luis XIV y su ambición. Harto del ambiente hostil de París y de tener el Louvre por hogar, el monarca ordenó trasladar su corte al campo y erigir en lo que era el pabellón de caza de su padre su Xanadú particular, un lugar que todo el mundo admirara y quisiera visitar a lo largo de los siglos. Lo que mueve la trama, sin embargo, son los trapicheos internos, la lucha por el poder, las intrigas palaciegas, la perfidia y las más altas y bajas pasiones, lo que la sitúa como una telenovela de lujo que se debate entre el fino oropel y sus giros brutales.