Hace años me contaron una anécdota de un tipo que tuvo un problema con una instalación eléctrica -no recuerdo ahora si un tema de enchufes o un centro de distribución-, pero el caso es que el hombre quería demostrar su conocimiento delante de quien le estaba resolviendo el problema. Y tanto insistía en su verborrea que al final el técnico le respondió con retranca gallega: «Deixe de pensar que para pensar xa estamos os enxeñeiros». Viene esto a cuento porque últimamente se ha instalado esta terca intromisión de los profesionales de lo que hay que ver en televisión. Los ingenieros del pensar por los demás. De decirnos que el viernes no debemos perdernos Luar, pero que no hay que gastar las energías en el Deluxe. Que Évole se ajusta al canon, pero que las entrevistas de Bertín son la gozadera de TVE, pero no LAS entrevistas. Que GH sigue reventando, pero que Sálvame nos reventará, y así con todo. Lo indudable de la televisión con mando es que lo que queremos ver lo vemos, lo que queremos consumir lo consumimos y lo que queremos mantener lo mantenemos: a Bertín, a Évole, a Luar... Solo grandes puñetazos en la mesa o meteduras de pata de aúpa fueron capaces de matar el éxito del público de un plumazo. Le pasó a Pepe Navarro, a La Noria o al Tomate... que cayeron de golpe. Y entonces, creo recordar, no le preguntaron a ninguno de los muchos ingenieros.